Cuando se cumplen esta semana quince años del desastre nuclear de Fukushima, sus duraderas consecuencias arrojan una sombra de incertidumbre sobre una reactivación de las centrales atómicas en Japón que toma impulso, en pleno auge del precio del petróleo por la guerra en Irán. En las inmediaciones de la central nuclear de Fukushima Daiichi el tsunami dejó una ola de destrucción, y las fugas radioactivas que contaminaron el agua marina y la tierra hicieron la vuelta a la normalidad impensable durante años. Una catástrofe que todavía desata