“Para conocer la religión de una persona, no necesitamos escuchar su profesión o fe, sólo debemos descubrir su tipo de intolerancia”.
Eric Hoffer
Como Proust, sé un viejo adicto al té del tiempo.
Esa generación se pasó gran parte de sus años intentando recobrar los sueños de los que perdieron la guerra. Y sólo consiguieron morir de sed, porque los sueños de los muertos son un pozo seco.
Diccionario Jázaro. Milorad Pavic.
Me ocurrió una vez, en un cruce, en medio de la multitud, de su ir y venir.
Me detuve, parpadeé: no entendía nada. Nada de nada: no entendía las razones de las cosas, de los hombres, todo era insensato, absurdo.
Y me eché a reír.
Lo extraño para mí era que nunca antes lo hubiese advertido. Y que hasta ese momento lo hubiese aceptado todo: semáforos, vehículos, carteles, uniformes, monumentos, aquellas cosas tan separadas del sentido del mundo, como si hubiera una necesidad, una consecuencia que las uniese una a otra.
Entonces la risa se me murió en la garganta, enrojecí de vergüenza.
Gesticulé para llamar la atención de los transeúntes y «¡Deténganse un momento!», grité. «¡Hay algo que no funciona! ¡Todo está equivocado! ¡Hacemos cosas absurdas! ¡Este no puede ser el camino justo! ¿Dónde iremos a parar?».
La gente se detuvo a mi alrededor, me observaba, curiosa. Yo estaba allí en medio, gesticulaba, me volvía loco por explicarme, por hacerlos partícipes del relámpago que me había iluminado de golpe: y me quedaba callado. Callado porque en el momento en que alcé los brazos y abrí la boca, fue como si me tragara la gran revelación y las palabras me hubiesen salido así, en un arranque.
—¿Y qué? —preguntó la gente—. ¿Qué quiere decir? Todo está en su sitio. Todo marcha como debe marchar. Cada cosa es consecuencia de otra. ¡Cada cosa está ordenada con las demás! ¡Nosotros no vemos nada de absurdo ni de injustificado!
Yo me quedé allí, perdido, porque ante mi vista todo había vuelto a su lugar y todo me parecía natural, semáforos, monumentos, uniformes, rascacielos, rieles, mendigos, cortejos; sin embargo, aquello no me daba tranquilidad sino tormento.
—Disculpen —respondí—. Tal vez me haya equivocado. Me pareció. Pero todo está en orden. Disculpen —y me abrí paso entre miradas ásperas.
Sin embargo, todavía hoy, cada vez que no entiendo algo (a menudo), instintivamente me asalta la esperanza de que esta vez sea la buena, y que yo vuelva a no entender nada, a adueñarme de aquella sabiduría diferente, en un instante encontrada y perdida.
Dentro de un reloj roto
Salpicando el vino con todos los perros de la lluvia
Taxi, preferiríamos caminar
Acurrucados en una entrada con los perros de la lluvia
Porque también soy un perro de la lluvia
Oh, cómo bailamos y nos tragamos la noche
Porque todo estaba listo para soñar
Oh, cómo bailamos lejos de todas las luces
Siempre hemos estado fuera de nuestras mentes
El ron se vierte fuerte y delgado
Golpea al basurero con los perros de la lluvia
A bordo de un tren naufragado
Dale mi paraguas a los perros de la lluvia
Porque también soy un perro de la lluvia
Oh, cómo bailamos con la Rosa de Tralee
Su largo cabello negro como un cuervo
Oh, cómo bailamos y me susurraste
Nunca volverás a casa
Pero después de todo, no sabemos
si las cosas no son mejor así,
escasas a propósito… Quizá,
quizá tienen razón los días laborables.
Tú y yo en este lugar, en esta zona
de luz apenas, entre la oficina
y la noche que viene, no sabemos.
O quizá, simplemente, estamos fatigados.
Lunes, Jaime Gil de Biedma
¿No te avergüenzas de preocuparte de cómo tendrás las mayores riquezas, la mayor fama y los mayores honores, y, en cambio no te preocupas ni interesas por la inteligencia, la verdad y por cómo tu alma va a ser lo mejor posible?
Platón, Apología de Sócrates
“Muchas personas piensan que están pensando cuando simplemente están reorganizando sus prejuicios.”
Atribuida a William Fitzjames Oldham (1854 - 1937)
Cita original: "A great many people think they are thinking when they are merely rearranging their prejudices."
“El silencio es el grito más fuerte”.
La vida es bella
Vizenzo Cerami
"El hombre puede soportar las desgracias que son accidentales y llegan de fuera, pero sufrir por propias culpas, esa es la pesadilla de la vida"
Oscar Wilde
“El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos, los caballos.”

"Si Jesucristo naciese hoy no sería cristiano."
"Un hombre es aceptado en la iglesia por lo cree y expulsado por lo que sabe."
"La Biblia es quizás la biografía más difamatoria que haya sido impresa nunca. Hace de Nerón un ángel de luz por contraste."
"No son esas partes de la Biblia que no puedo entender las que me molestan, son las partes que entiendo."
"Satanás no tiene ni uno solo ayudante asalariado; la oposición emplea a un millón."
"Dios hizo al hombre al final de la semana, cuando ya estaba cansado."
Fuente: @Diostuitero
"Por hipocresía llaman al negro moreno; trato a la usura; a la putería, casa; al barbero, sastre de barbas; y al mozo de mulas, gentilhombre del camino" (F. Quevedo, El mundo por de dentro")
“La alimentó de fantasías, la idealizó, la defendió con fiereza, la depuró de las verdades prosaicas y pudo convertirla en un amor de novela”.
Isabel Allende, La casa de los espíritus (1982)
Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra… elegisteis el deshonor, y ahora tendréis la guerra.
Winston Churchill a Neville Chamberlain.
“Crecemos como bonsáis, torturados y podados y empequeñecidos por las circunstancias, las convenciones, los prejuicios culturales, los imperativos sociales, los traumas infantiles y las expectativas familiares.”
Rosa Montero, “La ridícula idea de no volver a verte” (2013)
Los grandes temas filosóficos sólo se dejan conquistar cuando se los trata como los hebreos a Jericó – yendo hacia ellos curvamente, en círculos concéntricos cada vez más estrechos e insinuantes. Por eso, todos los asuntos que toquemos, aun los que tengan un primer aspecto más bien literario, reaparecerán una y otra vez en círculos posteriores de radio más estrecho y exigente.
"La diferencia entre la estupidez y la genialidad es que la genialidad tiene sus límites".
Atribuida a Alexandre Dumas (Hijo, 1824 - 1895)

"Si te lo dijese todo de golpe, en un ataque freudiano de sinceridad, no solo no me creerías nada sino que además empezarías a mirarme como a un tipo seriamente peligroso. Mejor así. Mejor que sigas pensando que tengo mucha vida interior y que te aguardan momentos irrepetibles."
Karmelo C. Iribarren, Serie B (1998)
Si eres feliz en un sueño, ¿cuenta?
Arundhati Roy, El dios de las pequeñas cosas (1997)
“El amor de un solitario es lo más auténtico que puede haber. Él te ama por elección, no por compañía”.
Charles Bukowski

En una tierra en guerra, había un rey que causaba espanto a sus enemigos ya que, a sus prisioneros, no los mataba, si no que los llevaba a una sala donde había un grupo de arqueros de un lado, y una inmensa puerta de hierro del otro, sobre la cual se veían grabadas figuras de calaveras cubiertas de sangre.
En esa sala, les hacía formar en círculo y les decía:
– Ustedes pueden elegir entre morir a flechazos por mis arqueros o pasar por aquella puerta. Detrás de esa puerta, YO LOS ESTARÉ ESPERANDO.
Todos elegían ser muertos por los arqueros.
Al terminar la guerra, un soldado que por mucho tiempo había servido al rey, se dirigió al soberano y le dijo:
– Señor, ¿puedo hacerle una pregunta?
– Dime, soldado.
– Señor, ¿qué hay detrás de esa puerta?
El rey contestó:
– Ve, y mira tú mismo.
El soldado abrió temerosamente la puerta, y a medida que lo hacía, rayos de sol entraron y la luz invadió el ambiente. Finalmente, sorprendido, descubrió que la puerta se abría sobre un camino que conducía ¡a la LIBERTAD!
El soldado, embelesado, miró a su Rey, quien le dijo:
– Yo les daba la oportunidad de hacer una ELECCIÓN, ¡pero por temor preferían morir a arriesgarse a abrir esta puerta!
¿Cuántas puertas dejamos de abrir por miedo a arriesgar?
¿Cuántas veces perdemos la libertad y morimos por dentro, sólo por sentir miedo de abrir la puerta de nuestros sueños?
Autor desconocido

“Porque nadie puede saber por ti. Nadie puede crecer por ti. Nadie puede buscar por ti. Nadie puede hacer por ti lo que tú mismo debes hacer. La existencia no admite representantes”.
Atribuida a Jorge Bucay
"Un hombre solo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo cuando ha de ayudarle a levantarse". Atribuida a Gabriel García Márquez
menéame