Comer de táper puede considerarse uno de los grandes dramas gastronómicos del siglo XXI. Comida recalentada, en muchas ocasiones descuidada hasta la última hora, con mezclas improvisadas que acaban convirtiendo el momento de la comida en una gran decepción culinaria. Pero no tiene por qué ser así. Este rato puede ser también un pequeño momento de descanso y disfrute, si nos organizamos con tiempo y planeamos cuidadosamente un menú semanal con recetas saludables al mismo tiempo que ‘disfrutables’.