El artista se compró un urinario blanco de porcelana, lo tituló «Fuente», lo firmó con el seudónimo de R. Mutt y lo mandó a la Sociedad de Artistas Independientes para que fuese incluido en su exposición anual. (...) Se debió echar unas buenas risas, pero al final resultó que la broma se le fue de las manos. Sin querer, creó la primera obra de arte conceptual. (...) «Les arrojé a la cabeza un urinario como provocación y ahora resulta que admiran su belleza estética…».
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