Las economías ibéricas superan a sus homólogas, impulsadas por la fortaleza de la demanda interna y por industrias en auge. En España el turismo sigue desempeñando un papel clave en el dinamismo de los servicios, que crecieron un 0,8% en el trimestre. La construcción también aportó de forma notable, con un aumento del 2,1%. La caída de los precios de la energía y la moderación de la inflación han apuntalado la confianza de los consumidores y animado el gasto. La economía portuguesa se vio impulsada sobre todo por la mejora del saldo exterior.