En un balance de cosas buenas que nos dejó 2025, incluí la serie como uno de los fenómenos del año de los que más había escuchado hablar, y por ello, por supuesto, me apetecía verla, pero me mantuve al margen dada la notable hipocondría a la que soy propenso. Así que lancé el anzuelo y pregunté a la gente de GQ qué pensaban sobre escribir algo sobre The Pitt desde el punto de vista de una hipocondríaca, en parte porque me hacía gracia la idea, y en parte quizá esperando que la petición fuera bien recibida y tuviera que ponerme a ello.