Al principio le pareció una idea magnifica, probar los efectos del alcohol en gravedad cero. Un sesudo estudio de Central Gagarin y del equipo de medicina espacial. Pero ahora, para el gran cosmonauta Alexander Pávlov, estar como una cuba con tan solo media botella de vodka le parecía una humillación innecesaria. Dos intentos previos de pasar flotando por el tubo de unión entre el módulo H y el laboratorio habían conseguido un golpe en la cabeza primero y luego en los codos. Ahora le parecía que esa unión era demasiado...