Un informe médico mostró que las mangas largas contribuían a expandir bacterias mortales en los hospitales, así que el Ministerio de Sanidad británico ordenó a todo su personal que trabajase en contacto con pacientes que fuese desnudo del codo hacia abajo. Ahora va ha dedicido otorgar permiso a sus trabajadoras musulmanas para que cubran sus brazos y a las sijs para que lleven pulseras sacramentales. Al mismo tiempo, un juez ordenó prohibir el uso de un crucifijo a una enfermera porque representa un "riesgo" para los pacientes.
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