Ahora que toda la prensa parece estar sorprendida por unos hechos, el asalto al Capitolio por parte de los seguidores de Trump, que entraban dentro de lo previsible; se intenta mucho explicar el ¿cómo se ha llegado a esto? Y por muchos lados veo repetir una idea. Que Trump ha sido un tipo muy habil para manejar el descontento de las grandes regiones rurales de los Estados Unidos
Todo estos análisis asumen que Trump es un gran estratega que ha podido llegar a donde ha llegado capitalizando el descontento de todos esos ciudadanos afectados por los cambios económicos ocurridos tras la crisis de deuda de la primera década del siglo XXI y tras la llegada de la economía digital. Gente en general poco instruida, cuyos trabajos manuales son sustituidos por máquinas o por mano de obra extranjera más barata. Y Trump, una especie de genio, les ha "comprado" el discurso, llegando así al poder.
Disiento del todo. Trump no es un tipo inteligente, enorme estratega, que haya visto un filón electoral y lo ha explotado. Trump es un tipo como sus votantes, alguien poco instruido que tiene una visión de la economía y del mundo obsoleta, y que está fastidiado por esos cambios a los que no ha sabido, o no ha querido, adaptarse.
El discurso de "Make America Great Again". El volver a una antigua realidad de americanos "de toda la vida" sin moderneces ni globalización ni tecnología que se fabrica en terceros paises. La diferencia entre Trump y sus votantes es que Trump es el que más dinero tiene de todos ellos.
Y así es como Trump ha llegado al poder. No es porque haya sabido capitalizar el descontento social de una comunidad y la haya usado de forma manipuladora en su beneficio. No llega a ese nivel de maquiavelismo. No. Él es uno más de esa comunidad. No es más listo que los que asaltaron el Capitolio, ni tiene una capacidad crítuca distinta a aquellos que se creen todos los dipsparates de QAnom.
Simplemente heredó más dinero.

El término "fachatroll" se ha popularizado en España para describir un tipo específico de usuario de redes sociales: aquellos que desde posiciones de extrema derecha emplean tácticas de trolling para polarizar, desinformar y hostilizar el debate público digital. Aunque el nombre es claramente partidista, el fenómeno que describe tiene características identificables que merecen análisis.
Estos usuarios suelen emplear estrategias reconocibles:
Desinformación coordinada. A menudo operan amplificando bulos o narrativas conspirativas sobre inmigración, feminismo, o políticas progresistas. La repetición masiva busca que la mentira parezca verdad por saturación.
Whataboutismo sistemático. Ante cualquier crítica a posiciones de derecha, desvían inmediatamente la conversación hacia supuestos problemas de la izquierda, evitando abordar el tema original.
Argumentos emocionales sobre racionales. Priorizan provocar indignación o miedo (especialmente sobre "amenazas" culturales o identitarias) por encima del debate fundamentado.
Vocabulario identitario. Uso recurrente de términos como "progre", "buenista", "feminazi", o "woke", que sirven más para descalificar que para argumentar.
Es importante contextualizar que el trolling político agresivo no es exclusivo de ninguna ideología. Existen también trolls de extrema izquierda, nacionalistas, o antipolíticos que emplean tácticas similares. Sin embargo, estudios recientes señalan que las redes de extrema derecha han sido particularmente efectivas en coordinar campañas de desinformación masiva, especialmente tras el éxito de estrategias similares en el Brexit o la elección de Trump.
La diferencia a menudo radica en la organización: muchos "fachatrolls" forman parte de ecosistemas coordinados que incluyen medios digitales, influencers, y grupos organizados que trabajan con narrativas compartidas y objetivos comunes.
Y por supuesto...la motivación es económica. Están financiados.
Su efectividad no viene de la calidad de sus argumentos, sino de su persistencia y capacidad para:
Responder o ignorar es el eterno dilema. Ignorarlos permite que controlen narrativas sin oposición. Responderles les da la atención que buscan y agota recursos. Quizás la clave está en no debatir con ellos directamente, sino en producir contenido de calidad que contrarreste sus narrativas para las audiencias que observan sin participar.
Más allá del término que usemos, el desafío real es cómo las democracias pueden preservar espacios de debate digital saludables frente a actores que no buscan dialogar sino dominar el espacio público mediante saturación, hostilidad y desinformación. Es un problema que requiere alfabetización digital, moderación efectiva de plataformas, y ciudadanos capaces de identificar estas tácticas cuando las encuentran.
Nota: Este artículo describe un fenómeno observable pero no pretende generalizar sobre todos los usuarios de derecha en internet. La mayoría de personas de cualquier ideología participan en debates de buena fe. El "trolling" tóxico es una minoría ruidosa, no una mayoría silenciosa
Cada vez que leo un artículo de César Calderón Avellaneda en The Objective o lo veo comentando encuestas favorables a Ayuso en la COPE, me pregunto cómo hemos normalizado esto. Porque estamos ante un caso de libro de mercenariado político disfrazado de "análisis independiente".
Calderón no es un tránsfuga cualquiera. Este tipo era consultor del PSOE, asesor de Eduardo Madina en las primarias de 2014 y después estratega de Susana Díaz en 2017. Formaba parte del núcleo duro del aparato rubalcabista. Pero cuando Sánchez ganó definitivamente el control del partido, toda esa estructura quedó fuera. Y con "fuera" me refiero a fuera de contratos, fuera de asesorías, fuera del dinero público que mueve un partido en el gobierno.
¿Y qué hizo Calderón? Pues lo que haría cualquier mercenario: buscar otro cliente. Y ese cliente es el PP de Ayuso.
Cuando Sánchez volvió al PSOE en 2017, no solo echó a sus rivales políticos. Barrió todo el ecosistema de consultores, asesores y "expertos" que habían vivido del partido durante años. Gente como Calderón, que había hecho carrera dirigiendo campañas y cobrando por ello, se quedó sin su principal fuente de ingresos.
La dimisión de Rubalcaba en 2014 tras el batacazo en las europeas fue el principio del fin para todo ese entorno. Primero intentaron parar a Sánchez con Madina. Fracasaron. Luego con Susana Díaz. Volvieron a fracasar. Y cuando pierdes dos veces, en política no hay tercera oportunidad.
El episodio de Público en abril de 2020 es revelador, pero no por las razones que él vende. Sí, le echaron por un artículo crítico con Sánchez durante la pandemia. Pero para entonces Calderón ya llevaba años fuera del circuito socialista y buscándose la vida en medios cada vez más escorados a la derecha.
Su fichaje por Vozpópuli no fue casualidad. Y su actual trabajo en The Objective tampoco. Estos medios necesitan "ex-socialistas arrepentidos" que den pátina de credibilidad a sus ataques al PSOE. Y Calderón necesita cobrar. Es un intercambio de servicios.
Lo más sangrante es que Calderón no solo escribe artículos. Aparece en la COPE desvelando encuestas que casualmente siempre benefician a Ayuso y hunden a la oposición. ¿De dónde salen esas encuestas? ¿Quién se las pasa? ¿Cuál es exactamente su relación con el entorno de Miguel Ángel Rodríguez?
Sería interesante que algún periodista investigara si Redlines, su consultora, tiene o ha tenido contratos con la Comunidad de Madrid o con estructuras cercanas al PP. Porque una cosa es escribir artículos de opinión y otra muy distinta es trabajar profesionalmente para quien luego defiendes en los medios sin declararlo.
Calderón no es un caso aislado. Representa un fenómeno más amplio: el de los profesionales de la política que no tienen ideología, solo clientes. Cuando el PSOE les pagaba, eran socialdemócratas. Ahora que les paga (directa o indirectamente) el entorno del PP, son liberales críticos con el sanchismo.
Lo llaman "evolución ideológica". Yo lo llamo por su nombre: prostitución política.
Y lo más sorprendente es que su capacidad de análisis y de clarividencia en "sus" encuestas le llevan a error tras error. Por poner un ejemplo...
No me molesta que alguien cambie de ideas. Yo sin ir más lejos he cambiado de ideas...pero no de bando. Me molesta que alguien cambie de ideas justo cuando pierde su fuente de ingresos y necesita buscar otra. Me molesta que nos vendan como "análisis independiente" lo que es pura revancha personal mezclada con interés económico.
Y en primera persona me molestó que allá por el 2005 hasta el 2008 este indivíduo y sus amigos me acusara de querer "vivir del PSOE".
César Calderón no es un intelectual desencantado con la deriva del PSOE. Es un consultor que perdió a su cliente principal y encontró otro. Así de simple y así de triste.
El tiempo pone siempre las cosas en su sitio y lugar.
Fdo: Enrique Castro Rodríguez aka @enriquefriki
Como cada mañana, como viene siendo habitual en los últimos años, me conecto a Meneame para conocer la realidad de lo que está pasando en este país. Esta vez lo único que encuentro es la ausencia, el silencio.
Hace tiempo que me decanté por Meneame como principal fuente de acceso a la información ante el claro declive de los medios tradicionales de comunicación es España. Pero está claro que esta vez no ha sido aquí donde he encontrado la información que yo buscaba.
Meneame me ha dado muchas alegrías al tratar temas que no encontraba en otros medios y que me parecían relevantes. Ha sabido muchas veces llevar la noticia a portada, lo que interesaba de verdad y no esas portadas homogéneas y distantes que te encuentras cada día en los kioskos. Claro que muchas veces se ha colado mucha basura, medias verdades, posverdades, noticias sin fuentes, sin base, sin lógica alguna, pero no es el tema que quiero tratar hoy.
Para mí esto es poco más que un juego y creo que es de buen perdedor felicitar a los censores, que tan duro trabajaron ayer para convertir en irrelevante lo que por su propio peso no quería caer en el olvido. En los últimos meses habéis prosperado a luz vista y por eso os doy mi enhorabuena. Solo queda despedirse, nos veremos en futuras batallas caballeros.
Estamos ya en diciembre con lo que dentro de unas semanas el rey Felipe VI tendrá que dar su clásico discurso navideño. Nadie sabe de que va a hablar, pero estos meses hemos tenido el run run de los grupos ultraderechistas que apoyan a la monarquía. Lo último ha sido la carta de ex militares retirados que exigen a Felipe VI que quite al actual gobierno. Esto no es nuevo, es casi una constante desde que se formó el actual gobierno. La idea por parte de los sectores más ultra de la derecha de que el gobierno no es legítimo y que el rey debería forzar un cambio de gobierno para "proteger la Constitución".
Que el rey no va a forzar un cambio de gobierno es algo que no va a ocurrir, pues si a Felipe IV le diera por hacer "borbonazos" como los que hacía Alfonso XIII podría acabar como él. Ahora bien. ¿Sobre que versará su discurso? Desde la izquierda se le pide que rechace de forma firme las exigencias para cambiar el gobierno. Es una opción. Que su discurso verse sobre que el actual gobierno es légitimo por haber salido de unas elecciones y que la lealtad constitucional exige respetar a lo salido de las urnas
¿El problema para él? Que esto sería decepcionar y "atacar" a los que son uno de su más ferreos apoyos a dia de hoy. ¿Cómo sentaría a los que más apoyan a Felipe VI que ahora el rey les diga que no tienen razón, que no va a hacer lo que le exigen y que deben ser fieles al actual gobierno?
Pues el problema para Felipe VI es que podría perder al sector de la sociedad que ahora más le apoya. Esta es la encrucijada en la que se encuentra el "preparado". Defender la Constitución pasa por decepcionar a los que le apoyan. ¿Lo hará?
Creo que hay una tragedia real en el hecho de que los hombres hetero no se vean a sí mismos de la misma manera que los vemos las personas a las que les atraen los hombres. Si le pides a un hombre hetero que te describa qué aspecto tiene un hombre atractivo obtendrás muy poca variedad: el ideal de hombre masculino es alto, ancho de hombros, de mandíbula fuerte con hoyuelo en la barbilla y de complexión escultural y musculosa. La imagen esterotípica del Macho Alfa, alguien a quien él pueda respetar y envidiar.

Y sí, claro, hay bastantes mujeres y hombres gay y gente de todo tipo que sienten atracción por ese tipo específico, incluso exclusivamente, pero hay mucha más variedad tanto en los gustos como en sus objetos.
La pareja estereotipo de «esposa buenorra con marido feo» deriva de las observaciones de hombres hetero desde su propia perspectiva. Que una mujer busque hombres que los hombres encuentran feos no tiene ningún sentido para ellos, y concluyen que una mujer puede pasar por alto que seas feo si eres lo suficientemente divertido, inteligente o rico. Si la mujer insiste en que se siente atraída por un hombre específico que no es atractivo según los estándares de ellos, asumirán que miente.

La parte trágica viene cuando un hombre que se ve feo a sí mismo se amarga por ello, desarrollando una personalidad desagradable que la gente sí encuentra fea, y usa sus repetidas experiencias de rechazo amoroso como prueba de que es feo físicamente, insistiendo en que seguramente las mujeres podrían ignorar su fealdad si fuese lo suficientemente alto y musculoso, y tuviese la estructura ósea adecuada. Y así nace el círculo vicioso retroalimentado de ser un incel amargado.
Lo que pasa con lo de que «un hombre feo con una personalidad agradable puede ser atractivo» es que normalmente ni siquiera son feos en absoluto. Hay gente a la que de verdad les gustan los hombres peludos, los hombres delgados y delicados, los hombres bajitos y los hombres femeninos. Hay tanta variedad como en el queso, no puedes comparar el gorgonzola con el brie. E igual que como con el queso, mientras no seas tóxico, siempre hay alguien a quien le guste. Solo necesitas el vino adecuado que lo complemente.
menéame