El mal en todos los sentidos podría hacernos recordar que algunas personas deberían desvanecerse por el bien de la humanidad. Y entre ignorantes y fanáticos, me quedo con la responsabilidad del bien común.
Todo esto sucede por no tener delante tan subnormal como ellos y responder con algo parecido a Nagasaki o Hiroshima. Tan sumamente cruel como cada una de sus acciones sin estar expuesto a ellas.
El típico cobarde, vacío e insulso que te lleva a la mejor (peor) fiesta de tu vida.
Y el yo tonto aplaude.