Una breve reflexión económica sobre el ser humano

Este envío me ha conducido a una pequeña reflexión que me parece interesante:

Económicamente, podemos clasificar a los seres humanos en dos categorías:

Categoría A: los que opinan que está bien, también a nivel técnico-teórico-económico, que un ser humano se haga inmensamente rico de manera injusta e inmerecida, no por su mérito ni por su esfuerzo propios, sino por el mérito y el esfuerzo ajenos.

Categoría B: los que opinan que no está bien, mucho menos a nivel técnico-teórico-económico, que un ser humano se haga inmensamente rico de manera injusta e inmerecida, solo que no se ponen de acuerdo entre sí sobre cómo impedir este fenómeno aberrante, desequilibrado y antieconómico (unos opinan que la forma es el comunismo, otros opinan que la forma es que el gobierno obligue a los ricos a pagar impuestos o les ponga techos de riqueza, otros opinan que la forma es implementar de manera verdaderamente correcta el liberalismo económico, y otros opinan que en realidad no hay ninguna forma auténticamente válida de solucionar este problema).

ADVERTENCIA: LOS HUMANOS DE LA CATEGORÍA "A" EXISTEN. MUCHO PEOR AÚN, SON UN PORCENTAJE MUY IMPORTANTE DE LA SOCIEDAD.

De hecho, el 98% de los votantes de derechas considera que el objetivo prioritario de la derecha debería ser precisamente el procurar y garantizar que haya seres humanos que se hagan inmensamente ricos de manera injusta e inmerecida, no por su mérito ni por su esfuerzo, sino por el mérito y el esfuerzo ajenos. Si se implementa un liberalismo económico, debe hacerse precisamente de forma que no perjudique ni impida ese enriquecimiento aberrante, desequilibrado y antieconómico (es decir, liberalizándose solo el factor trabajo). Y, en general, cualquier política económica que implemente el gobierno, no solo no debería perjudicar u obstaculizar ese enriquecimiento inmerecido e injusto, sino que de hecho la función del gobierno debería ser favorecer y hacer posible que haya gente que se haga inmensamente rica de manera inmerecida e injusta.

Y luego nos preguntamos cómo es posible que en España haya gente viviendo con niños pequeños en autocaravanas o suicidándose por los desahucios.

Solo tenéis que recordar que estamos pidiendo racionalidad político-económica en un país en el que se defiende como un derecho el poder hacer nacer a las proles en la pobreza, en la precariedad, y en el fraudulento régimen parasitario capitalista y monárquico que las causa.