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Presiones de Estados Unidos a la jueza del caso de Marine Le Pen

He intentado menear el vídeo original, de un programa de la TV francesa llamado "En Société" emitido hace dos días, pero está sólo para suscriptores. Alguien ha capturado el fragmento relevante del vídeo, lo ha subtitulado en inglés y lo ha puesto en X, pero tampoco se puede menear, así que pongo la transcripción del vídeo (la parte relevante) en castellano. Al final incluiré el enlace al tuit, por si alguien quiere ver el vídeo:

Jueza Laurence Le Vert, instruyó el año pasado el caso de Marine Le Pen por corrupción:

"Me gustaría decir lo que ocurrió en mi oficina.

A petición de la Embajada de EE.UU. en París, recibí a 2 personas enviadas por la Administración Trump, supuestamente para hablar sobre Derechos Humanos, tal y como hago a menudo con diplomáticos de aliados de Francia.

Pero rápidamente la conversación giró hacia el juicio de Marine Le Pen, con la idea de encontrar, conmigo o con otros, elementos que indicaran que era un juicio puramente político para impedir que pudiera ser elegida Presidenta. El objetivo era encontrar pruebas de interferencia.

Me quedé tan sorprendida por lo que me estaban diciendo, por el tono (incluso siendo muy educado), que hice algo que no hago nunca cuando recibo a diplomáticos extranjeros: notifiqué lo ocurrido a la Oficina de Asuntos Exteriores, lo que se dijo en la conversación, entendí que era mi obligación hacerlo. Sé que se lo tomaron en serio."

Después comenta sobre jueces y casos de otros países en los que han sido sancionados por Estados Unidos por no fallar, en esos juicios, en el sentido que Estados Unidos quería.

Enlace al tuit:

twitter.com/AlexTaylorNews/status/2013529592393289832?s=20

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En 10 años, no en 2100, habrá muchos inmuebles vacíos y sin valor en Polonia, Italia y España

En 10 años, no en 2100, habrá muchos inmuebles vacíos y sin valor en Polonia, Italia y España

Así empieza el post en Twitter con más de 300.000 visualizaciones por Michael A Arouet. El post muestra la variacion de población en Europa dentro de 100 años debido a la caída de la natalidad y otros factores como el cambio climático.

Los extranjeros se están dando cuenta de cual es el futuro del sur de Europa y como las inversiones se van a hundir. De hecho si os fijáis el próximo mundial de fútbol es en EEUU y México otra zona donde el cambio climático va a hacer casi imposible vivir por las altas temperaturas y lo mismo para el mundial de 2030 entre España, Portugal y Marruecos, para vender lo que se pueda y mientras se pueda a los fanáticos del fútbol. A esto se le llama "salida de liquidez".

¡Esto se hunde!

Via x.com/MichaelAArouet/status/2012429957109080478

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La nueva norma sobre los bloqueadores de publicidad. El por qué ahora y las implicaciones que tiene

Esta norma ha generado sorpresa en algunos usuarios y conviene explicarla con calma para evitar malentendidos. No está pensada para el uso normal de Menéame ni para quienes participan de buena fe, comentan, votan o simplemente leen. Quien utiliza la plataforma de manera habitual puede estar tranquilo, porque esta medida no va dirigida a él ni le afecta en su experiencia cotidiana.

La norma apunta a un perfil muy concreto y minoritario: usuarios que convierten su relación con la plataforma en un conflicto permanente, que usan comentarios, notas o artículos para hostigar a la administración, a otros usuarios o al propio proyecto, y que alimentan de forma constante un clima de desgaste, sospecha y confrontación, lo que podríamos llamar el «metamenéame» entendido como ruido tóxico y no como crítica legítima. En esos casos, si alguien quiere dedicar tiempo y energía a ese tipo de dinámica, lo razonable es que lo haga desde una posición de compromiso real con el proyecto, es decir, como suscriptor.

La lógica es sencilla. La crítica es legítima y necesaria, pero la intimidación, el acoso o la presión constante no forman parte del contrato implícito de una comunidad abierta. Quien no encaja en ese patrón no tiene nada de qué preocuparse. Quien sí lo hace, sabe perfectamente que esta norma va dirigida a él y ya ha sido advertido. Son muy pocos casos, pero suficientemente persistentes como para que haya sido necesario poner un límite claro.

Esta medida no busca recaudar, castigar ni silenciar opiniones incómodas, sino proteger el funcionamiento diario de la plataforma y a las personas que la sostienen. Si alguien quiere mantener una relación conflictiva y absorbente con Menéame, deberá hacerlo desde una suscripción que implique asumir también responsabilidades. Y si no, siempre tiene la opción de marcharse. No hay más misterio ni doble lectura.

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La indiferencia ante el secuestro de Maduro como síntoma de lo que viene

El otro día os lo contaba con una anécdota casi personal, y hoy toca mirarlo un poco más de frente. Al fin y al cabo, el viejo aquel era un nazi, uno reconocido, con años de guerra a sus espaldas y décadas para haber asimildo la derrota, lo que genera siempre más cinismo que sentimientos humanitarios.

Pero el caso es que ahora, un presidente norteamericano ha decidido secuestrar al presidente de otro país y ha dicho, públicamente, que el objetivo es quedarse con los recursos de ese país para que las empresas del suyo hagan buenos negocios. No es una novedad, por supuesto, pero lo que sí es nuevo es que no sienta siquiera la necesidad de justificarse, y más aún la absoluta indiferencia con que se ha acogido esta noticia en la mayor parte del mundo.

Porque salvo cuatro voces contadas, en España, por ejemplo, le importa a todo el mundo un carajo lo que ha pasado. Puedo entender que el tío caía mal, que se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con su legitimidad, pero eso no deja de suponer que el acto ha sido intolerable.

Lo peor del asunto es que los que se oponen no lo hacen mayoritariamente porque crean en la justicia internacional y en la soberanía de los estados. Se oponen porque, de alguna manera, lo consideran uno de los suyos, pero hubiesen estado encantadísimos de que alguien se hubiese llevado a Franco o a Pinochet en un avión, para meterlo en una cárcel extranjera.

Los que nos oponemos a estas cosas, en general, sea quien sea el secuestrado, somos cuatro putos gatos. Esto me parece igual de mal que la detención de Eichmann en Argentina. ¿Cuántos pueden estar conmigo en eso? Casi nadie, lo sé. Y cuando el delito se juzga según la simpatía o antipatía que nos despierta la víctima, estamos listos para el yugo, para la ley de la selva, para regresar a un mundo de horca y cuchillo donde los poderosos hacen lo que quieren y los demás se joden y aplauden.

De momento el aplauso no es obligatorio, peor tampoco falta mucho para eso.

Al tiempo.

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MALEMÁTICAS CCCXV: El Economista sigue insistiendo en el mismo error

MALEMÁTICAS CCCXV: El Economista sigue insistiendo en el mismo error

El Economista ha aprovechado el accidente de Adamuz para reciclar un artículo de julio de año pasado sobre el gasto en mantenimiento de la red ferroviaria, pero insistiendo en el mismo error que ya expliqué en un post. El párrafo clave del artículo donde se puede apreciar el absurdo del planteamiento es este:

La situación es relativamente diversa en ambas redes. En el caso de la convencional, el valor patrimonial de la misma ha crecido en casi 3.000 millones de euros desde la vuelta del PSOE al Ejecutivo central, una diferencia del 20% desde los 14.850 millones de 2018 a 17.840 millones de 2025. En ese mismo período, el gasto en mantenimiento ha crecido un 45%, más de 211 millones de euros, al pasar de 471 a 682 millones. Entonces, cada euro de conservación permitía cubrir 31,5 euros de patrimonio; hoy esa cifra baja a 26,1 euros, un 17% menos. Descontada la inflación, esa cifra baja a 25,6 euros.

Como se puede comprobar, dividen el patrimonio entre la inversión (14.850/471=31,5; 17.840/682=26,2) interpretando que cuando el cociente es menor, la situación es peor. Pero eso absurdo, y es fácil verlo con un simple ejemplo: supongamos que el patrimonio se mantuviera constante, pero la inversión se doblara, al calcular el cociente saldría la mitad. ¿Alguien con dos dedos de frente concluiría que la situación ha empeorado?. El cálculo correcto sería dividir la inversión en mantenimiento entre el patrimonio. No entro en el razonamiento de deflactar, porque es cierto que 682 millones de 2025 equivalen a 547 de 2018, pero si voy a compararlo con el patrimonio, tendría que saber como ser calcula cada año y si se tiene también en cuenta la inflación en ese cálculo.

Todo este despropósito matemático ha merecido para El Economista un articulo a toda pagina, el principal titular de la portada y hasta un editorial.

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MALEMÁTICAS CCCXIV: no copies de quien lo hizo mal

MALEMÁTICAS CCCXIV: no copies de quien lo hizo mal

Si vas a copiar algo, por lo menos hazlo del que lo hace bien, no como La Razón que ha publicado un artículo sobre la evolución del gasto en mantenimiento en la red ferroviaria en que utiliza los mismos datos erróneos de un artículo publicado por El Economista en julio del año pasado. El error era que, para calcular el gasto por millón de valor patrimonial de la infraestructura ferroviaria, hacían la división al revés y dividían el valor patrimonial entre el gasto, obteniendo un resultado absurdo. En su días ya dediqué un post a desmentir detalladamente el artículo de El Economista.

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La vivienda en España: analisis completo

El problema de la vivienda en España no es una crisis de falta de ladrillos, sino una crisis de distribución territorial. Mientras el mapa demográfico del país se redibuja hacia un modelo de "ciudades-estado", el mercado inmobiliario responde con una polarización extrema que asfixia a los residentes locales y condena al olvido a las zonas rurales.

En 1980 la población total de España era de aproximadamente 37 millones de habitantes, y la mayor parte vivía todavía fuera de los grandes núcleos urbanos, mucho más redistribuidos por las distintas poblaciones de España. Hoy, con 49 millones, la tendencia de las últimas décadas ha sido una hiperconcentración de la población en grandes ciudades en detrimento de otros territorios que han quedado cada vez más despoblados. Esta migración hacia los centros urbanos ha contribuido a que la demanda de vivienda en esas áreas no deje de aumentar, donde ya no cabe más gente.

La trampa de "construir más"

A menudo se dice que el problema se resuelve construyendo 500.000 casas al año. Es un análisis simplista: en España se forman 246.000 nuevos hogares anuales, pero la construcción no llega a las 90.000. Existe una brecha, sí, pero el problema real es que es físicamente imposible construir el 100% de las viviendas demandadas donde se concentra la economía, infraestructura actual y servicios. La saturación de Madrid, Barcelona o Valencia ya no permite absorber ese volumen sin degradar totalmente la calidad de vida, el transporte y movilidad de grandes cantidades de personas tal y como están diseñadas estas ciudades, siguiendo el patrón de Le Corbusier donde la zonificación es muy fuerte: ciudades dormitorio en los alrededores, barrios obreros en las afueras sin apenas empleos más allá del bar, tienda de barrio, etc, poligonos industriales y zonas comerciales y empresariales de oficinas, que implican mucha movilidad y largas distancias en mismos sentidos, saturando, colapsando todo medio de transporte.

Pero además, una gran parte de la nueva construcción ocurre lejos de los grandes centros de empleo y servicios, donde la demanda está mucho más concentrada. Esto hace que incluso cuando se construye, no se satisfacen las necesidades reales de quienes buscan vivienda en Madrid, Barcelona, Valencia y otros núcleos tensos, agravando la presión de precios, largos desplazamientos, contaminación y la congestión urbana que ya sufrimos.

Urbanización y densificación en España

Aunque la urbanización es una tendencia global, el caso de España ha sido especialmente intenso: comenzó ya en los años 50 y 60 del siglo XX de una manera poco planificada y se ha prolongado con más fuerza que en muchos otros países europeos. España es además uno de los países con mayor densidad de población en sus grandes núcleos urbanos, con un promedio que supera al de ciudades comparables en Europa. Este contraste con países como Francia o Alemania, donde incluso en ciudades importantes la densidad es significativamente menor, refleja cómo la concentración de población en unos pocos centros urbanos ha sido mucho más marcada en España. 

España es uno de los países con mayor densidad urbana de Europa. Mientras que Francia o Alemania han promovido hubs regionales (Lyon, Toulouse, Lille, Burdeos, Munich, Frankfurt, Dusseldörf, Hamburgo, etc) o se han empezado a impulsar políticas de redistribución de actividad económica por diversas regiones y ciudades como el caso de la BBC en Reino Unido a pesar del peso de Londres, en España el diseño radial de infraestructuras (AVE, aeropuertos) ha actuado como una aspiradora hacia el centro, creando un desequilibrio territorial que repercute directamente en el precio de cada m².

Esta tendencia hacia la singularidad urbana no es casual, sino el resultado de un modelo que prioriza la concentración y el interés económico de unos pocos (aunque ello conlleve hacinamiento y saturación de ciudades) sobre la cohesión. Para entender cómo hemos llegado a esto, es necesario analizar los nodos de succión que están vaciando el mapa:

1. Madrid y Barcelona: Las "Aspiradoras" de Talento y Capital

Madrid y Barcelona funcionan como grandes motores de succión. Su hegemonía no es casual; es el resultado de décadas de centralización de infraestructuras (el diseño radial del AVE, el aeropuerto de Barajas y El Prat) y de sedes corporativas. El símbolo de este modelo son los grandes edificios de oficinas acristalados en la Castellana en Madrid, sus ciudades financieras como el BBVA o Santander o el distrito 22@ en Barcelona.

  • Concentración de Oportunidades: Para un joven especializado en ingeniería, tecnología, finanzas o biomedicina, estas ciudades no son una opción, son un destino forzoso. Esta inmigración interna genera una presión de demanda constante.
  • Concentración de Universidades y centros de investigación: Muchos jóvenes tienen que mudarse a Madrid o Barcelona donde se concentran un gran número de universidades tanto públicas como privadas, lo que conlleva que muchas veces cuando se acaban los estudios, el trabajo relacionado con esos estudios se encuentra en esa misma ciudad. Esto además añade más presión y demanda al mercado de la vivienda en modo de estudiantes en busca de alojamiento para residir durante sus estudios.
  • El Anacronismo de la Oficina: Miles de personas se ven forzadas a mudarse a estas ciudades, pagando alquileres desorbitados, solo para sentarse frente a un ordenador en un edificio climatizado. Esto genera una presión de demanda artificial: gente que no quiere vivir en Madrid o Barcelona, sino que necesita estar cerca de su oficina.
  • El Factor Global: A diferencia de otras capitales europeas, Madrid y Barcelona compiten en la liga global. Esto atrae a fondos de inversión extranjeros y grandes fortunas que ven el suelo español como un valor refugio ("Safe Haven"), comprando edificios enteros para rehabilitarlos como activos de lujo. Esto es posible gracias a que saben que es una inversión segura debido a la concentración de oportunidades y turismo que hace que la demanda no solo no decaiga, sino que siga en aumento: trabajadores + estudiantes + turistas demandando viviendas y freno al teletrabajo 100%.
  • Turismo Masivo: El fenómeno de los apartamentos turísticos ha canibalizado el centro histórico, desplazando a los vecinos hacia las periferias y encareciendo estas últimas por un efecto dominó.

2. El Auge de los Nodos Regionales: Del Cantábrico al Mediterráneo

Ciudades como Bilbao, Donostia, Valencia, Málaga, Mallorca o Tenerife sufren una "tormenta perfecta". Al ser polos atractivos, combinan la presión de la población local, el auge de los nómadas digitales (profesionales europeos con sueldos de más de 5.000€ que teletrabajan desde el sol) y la inversión extranjera, desplazando al trabajador local.

  • Málaga y Valencia (El Nuevo Dorado): Estas ciudades han pasado de ser destinos vacacionales mayoritariamente de nacionales y algún extranjero, a centros tecnológicos y de nómadas digitales. Atraen a profesionales con sueldos europeos que pueden pagar alquileres o comprar casas en las mejores zonas que un trabajador local con salario medio español no puede asumir. Como alguno puede pensar: "ah, pues como en Francia y Alemania, un hub tecnologico fuera de Madrid o Barcelona para distribuir la economía y trabajos, justo lo que habla este artículo", pero no, a diferencia de los hubs tecnológicos de Francia o Alemania, donde el Estado ha movido instituciones enteras, universidades y sedes oficiales a ciudades como Lyon o Hamburgo, creando un mercado laboral local sólido y estable para los ciudadanos de allí donde no solo atraen a gente de fuera sino que retienen a la de dentro con servicios públicos de primera, en Málaga y Valencia han surgido de forma algo más espontánea y privada, muy enfocados al nómada digital y a la empresa extranjera. El problema es que el sueldo de esos empleos tecnológicos está a años luz del sueldo medio de la ciudad. Esto no "descentraliza" el país de forma equilibrada, sino que crea "islas de lujo" que expulsan a los malagueños o valencianos de sus barrios.
  • Donostia y Bilbao (La Barrera Geográfica): Aquí la escasez es física. La orografía impide un crecimiento extensivo, y la altísima calidad de vida atrae a un comprador de alto poder adquisitivo, convirtiendo el metro cuadrado en uno de los más caros de Europa. La demanda es además creciente debido al movimiento de personas de pueblos de interior de las provincias hacia zonas más cercanas a estas ciudades, además de la demanda turística y de inversión.
  • Los Archipiélagos y el Límite del Territorio: En Mallorca y Tenerife, el territorio es finito. La presión turística y la compra de segundas residencias por parte de extranjeros (alemanes, británicos, nórdicos) ha provocado que los trabajadores locales tengan que vivir en furgonetas o asentamientos precarios ante la imposibilidad de pagar un techo.

3. La España de la Desinversión: El origen del desequilibrio

Mientras los precios suben en la costa y las capitales, el interior de la península y las zonas alejadas de los núcleos industriales sufren el proceso inverso.

  • El Círculo Vicioso de la Despoblación: Cuando una zona pierde su industria o su agricultura deja de ser rentable, los servicios (escuelas, hospitales) se recortan. Sin servicios e infraestructuras, la zona deja de ser atractiva para las familias y empresas.
  • Vivienda Asequible pero Inútil: En provincias como Zamora, Teruel o el interior de Lugo, se pueden encontrar casas por una fracción del precio de un garaje en Madrid. Sin embargo, esta vivienda asequible es inaccesible en la práctica debido a la falta de conectividad (carreteras deficientes, ausencia de transporte público), la carencia de infraestructuras digitales (falta de fibra óptica) y trabajos variados que mantengan distintos perfiles de trabajadores en la zona.
  • El Caso de los Baserris: Como ejemplo icónico, en Gipuzkoa existen miles de caseríos abandonados que podrían albergar a varias familias. Sin embargo, la falta de inversión en accesos, la rigidez de las leyes urbanísticas y la desaparición de las líneas de autobús rurales obligan a los herederos a mudarse a los ya saturados fondos de valle donde se encuentran grandes ciudades como Tolosa, Irún o Donostia, lo que suma más demanda de vivienda en esas zonas.

4. El Teletrabajo como "Válvula de Escape" atascada

El freno legislativo y la mentalidad empresarial: una ley pensada para proteger al trabajador ha acabado protegiendo el presencialismo. A pesar de que la tecnología existe, la actual Ley del Teletrabajo ha generado un efecto perverso. Al obligar a las empresas a compensar económicamente los gastos del trabajador si se supera el 30% de la jornada, muchos empresarios —en un país donde la cultura del ahorro de costes y salarios bajos prima sobre el bienestar del empleado— han limitado el teletrabajo a uno o dos días semanales como mucho para no superar ese límite del 30% y no tener que pagar las compensaciones del teletrabajo a cada trabajador. Esto impide que el empleado pueda mudarse a zonas rurales o ciudades medianas, ya que sigue encadenado a la oficina la mayor parte de la semana, manteniendo la presión de demanda en las zonas saturadas.

La "Cultura del Presentismo": Persiste una mentalidad empresarial obsoleta que confunde "calentar la silla" con productividad. Muchos jefes necesitan ver físicamente al empleado para sentir que tienen el control, impidiendo que el trabajador se mude a un entorno con vivienda menos tensionada.

La tecnología actual permite que muchos de esos puestos en "edificios acristalados" se realicen desde cualquier lugar. Esto supone una oportunidad histórica para equilibrar el país:

  • Dispersión de la Demanda: Si un desarrollador de software o un analista financiero puede trabajar desde un baserri en Gipuzkoa o una casa en un pueblo de Segovia, la presión sobre el centro de Madrid o Donostia cae automáticamente.
  • Revitalización del Interior: El teletrabajo inyecta sueldos altos en zonas deprimidas. Ese trabajador consume en el comercio local, escolariza a sus hijos en el pueblo y justifica la reapertura de servicios e infraestructuras.
  • Soberanía Residencial: Permite que la gente elija su hogar por calidad de vida (aire puro, espacio, naturaleza) y no por la distancia al puesto de trabajo (que debido a los altos precios de la vivienda cada vez esa distancia es mayor, con todo lo que supone de contaminación, tiempo, dinero y estrés del trabajador)

5. La España de la Desinversión: El reto de la conectividad

Para que el teletrabajo sea la solución, el Estado debe corregir la falta de inversión en el resto del territorio.

  • Infraestructura Digital: Un baserri o una casa de pueblo abandonada solo es una opción si tiene fibra óptica o conexión satelital de alta velocidad. Sin bits, no hay empleos.
  • Movilidad Capilar: No basta con poder trabajar desde casa; hay que poder moverse. El modelo de los 80, con líneas de autobús que conectaban los barrios rurales con los núcleos urbanos, debe volver en forma de transporte a la demanda o microbuses eléctricos.
  • La Rehabilitación del Patrimonio: Facilitar legalmente que un gran baserri o una casona se divida en varias viviendas para familias jóvenes permitiría crear comunidades sostenibles y ecológicas, aprovechando el terreno para huertas y ganado, sin necesidad de construir más bloques de hormigón.

6. Conclusión: Repartir el país para bajar los precios

El precio de la vivienda es el termómetro que nos dice que el país está "inflamado" por un lado y "anémico" por el otro. La solución no es solo construir más en las ciudades saturadas, sino desocupar las oficinas acristaladas y permitir que la gente se disperse.

Si se potencia el teletrabajo, se mejoran los caminos rurales y se recuperan los servicios de transporte, los 3.000 baserris vacíos de Gipuzkoa o las casas cerradas de Castilla dejarán de ser ruinas para convertirse en la solución real al problema de la vivienda en España.

La solución no pasa únicamente por construir más pisos en las ciudades saturadas, sino por repartir el país:

  1. Descentralizar la inversión y los empleos de calidad.
  2. Descentralizar organismos públicos: Llevar sedes de instituciones a ciudades medianas (como se ha empezado a hacer tímidamente).
  3. Fomentar el teletrabajo 100% en los trabajos de oficinas que sí se pueden teletrabajar, ya que permitiría a muchos trabajadores elegir vivienda sin una atadura tan fuerte como el presencialismo y eso ademas, ayudaría a otros trabajos no teletrabajables a instalarse en otras zonas donde la demanda de servicios aumentase.
  4. Facilitar la rehabilitación de viviendas rurales permitiendo su división en unidades más pequeñas.
  5. Invertir en transporte capilar (no solo grandes trenes, sino microbuses y conectividad local) que permita vivir a 30 km de la ciudad sin depender de un coche de combustión.
  6. Construir vivienda donde realmente sea necesario una vez aplicados los puntos anteriores.

Sin un plan para "llenar" la España vaciada mediante tecnología, servicios e infraestructura, la "España saturada" seguirá batiendo récords de precios, expulsando a sus propios ciudadanos de sus barrios de origen, y se seguirán llenando tertulias, debates y artículos del problema de la vivienda día tras día, semana tras semana, mes tras mes y año tras año hasta que de una forma u otra el modelo reviente y se resquebraje por todos los lados.