Rail Baltica sigue avanzando, discretamente pero sin pausas, como una de las infraestructuras más relevantes del flanco oriental de la OTAN. Oficialmente es un proyecto ferroviario destinado a conectar Tallin, Riga, Kaunas/Vilna y Polonia con el resto de la red europea mediante vía estándar de 1435 mm. Pero más allá de su dimensión civil y económica, se trata de una arteria construida desde el principio con criterios de doble uso: la misma vía que transportará pasajeros el lunes podrá movilizar una brigada mecanizada el martes.