Constantemente en España se habla de izquierda y derecha. Hasta diría que es de lo único de lo que se habla cuando vengo aquí (y yo más). Se habla de ello como si esas categorías describiesen con precisión la realidad del país. Sin embargo, cuando examinamos la historia política española con calma empezamos a sospechar que este "eje" a lo mejor no encaja tan bien.
La división política original en la España del siglo XIX no giraba en torno al capitalismo vs. socialismo, como ocurrió más tarde en otros países industrializados. El conflicto era más bien otro: monárquicos vs. republicanos, centralización vs. fueros, tradición vs. reformas liberales. Las etiquetas izquierda y derecha existían pero no describían modelos económicos.
España, por otra parte, llegó tarde a la industrialización. En países como Alemania o Reino Unido la política económica se estructuró basicamente alrededor de una burguesía industrial muy fuerte y de un movimiento obrero organizado. En España el peso social y político lo tuvieron mucho tiempo el Estado, la Iglesia, el ejército y las élites agrarias (los llamados caciques). Esto produjo una "derecha" o "no-izquierda" más preocupada por el orden y la unidad del país que por el libre mercado en sentido doctrinal.
El Franquismo lo complicó todavía más todo. Durante unos 40 años no existió un sistema parlamentario y el régimen combinó un poco de todo: elementos autoritarios, corporativistas, nacionalistas... que no encajaban ni en las categorías clásicas de izquierda y derecha europeas.
Luego llega la democracia y el vocabulario político internacional se adopta en España. Pero en la práctica el consenso económico es bastante amplio. Tanto los partidos "de derecha" como los de izquierda aceptan pilares del tipo: sanidad pública universal, sistema de pensiones públicas, regulación del mercado...
Dicho de otra forma: el desacuerdo político en España suele centrarse menos en el modelo económico fundamental y más en otras cuestiones. Por ejemplo, la organización territorial del Estado, la memoria histórica u otros temas culturales.
Esto no significa que no existan diferencias ideológicas. Haylas. Pero quizá la división izquierda-derecha en España funcione más como un lenguaje heredado de otros contextos políticos que como una descripción precisa de las propias líneas de conflicto.
Tal vez por eso el debate político español a menudo parece moverse en un eje que todos utilizamos, pero que pocos se han detenido realmente a examinar.
CerdoJusticiero