La Luna no adquiere un tono rosado, en un sentido literal. Recibe ese nombre porque, según almanaques que recopilaron tradiciones de pueblos nativoamericanos, en abril florecían plantas llamadas flox de montaña, cuyas flores rosadas cubrían los campos y anunciaban la llegada de la primavera.
Esta coincidencia entre abril y la festividad no se daba desde 2020.