El mensaje de Nochevieja de Isabel Díaz Ayuso volvió a presentar a la Comunidad de Madrid como un ejemplo de dinamismo, libertad y éxito económico. Un relato pulido y optimista, pero asentado más en percepciones que en realidades contrastadas. Si se observa con detenimiento, el discurso de la presidenta describe un Madrid que mejora sin descanso, aunque evita mencionar las grietas profundas que atraviesan la región y que su propio modelo contribuye a agravar.