Desde que hace varios milenios unos ignorantes monjes taoístas se inventaran esa soberana majadería de que gracias a una insignificantes agujitas insertadas en la piel se podía canalizar la energía del universo ¡ahí es nada! y así de paso poder curar todas las enfermedades conocidas, el chamanismo acupuntor se ha ido expandiendo para incluir no solo a personas, sino también a animales y ahora ¡sorpréndanse! incluso a las plantas.