Hay aspectos de nuestra biología que asumimos como inevitables. Por ejemplo, que si perdemos un brazo o una pierna, no volverán a crecer. Sin embargo, no ocurre lo mismo en todo el reino animal. Hay gusanos capaces de regenerar su cuerpo completo, peces que reconstruyen sus aletas –e incluso órganos como el corazón– y anfibios, como las salamandras, en los que crecen patas enteras tras una amputación. En cambio, los mamíferos apenas logramos cerrar una herida y, cuando lo hacemos, suele ser a costa de formar una cicatriz.