Imagina que un investigador te mete en un escáner de resonancia magnética, te da una dosis de ayahuasca, y observa en la pantalla lo que ocurre en tu cerebro. Lo que verá puede sorprenderte: la región que procesa la visión se activa con una intensidad comparable a la observada cuando los ojos están abiertos mirando imágenes reales. Dicho de otra manera: tu cerebro, durante la experiencia, procesa las visiones internas como si fueran percepción externa. No es metáfora. Es lo que midió el equipo de Draulio de Araujo en Brasil en 2012.