El equipo responsable de este logro tiene previsto estudiar los trastornos uterinos y las primeras etapas del embarazo, y, posiblemente, cultivar un feto humano. Técnicamente, la máquina se llama PUPER, siglas de «preservación del útero en perfusión». Sin embargo, Xavier Santamaría, compañero de González, explica que el equipo le ha puesto un apodo: «La llamamos “Madre”». El equipo se inspiró en los avances tecnológicos destinados a la conservación de los órganos donados para su trasplante.