Lo que ha agitado ahora el debate es un tipo de hallazgo menos vistoso que un fósil, pero más difícil de apartar con un gesto: alcanos de cadena larga (en la práctica, cadenas de 10 a 12 carbonos) detectados en la lutita Cumberland, en el cráter Gale. Es, hasta donde sabemos, el “tamaño” orgánico más grande que se ha identificado in situ en Marte, y llegó gracias a nuevas estrategias de análisis con el instrumento SAM, que permitieron ver moléculas que llevaban años escondidas en el mismo material perforado.
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