Científicos creen que el chocolate, las patatas fritas, las galletas o los helados que proporcionan los turistas a los monos o que estos les roban, y que llegan a suponer una parte sustancial de la dieta de muchos de ellos, están alterando la composición de su microbioma intestinal, y la ingestión de tierra les ayudaría a reequilibrar el estómago y a obtener las bacterias y los minerales ausentes en la comida basura.