Al ser operaciones encubiertas o ejecutadas por milicias en medio del caos de la posguerra iraquí, no existe un registro oficial que confirme la autoría directa del Estado iraní en cada caso, aunque los indicios son claros. Muchas fuentes atribuyen estos ataques a milicias respaldadas por Irán (como la Organización Badr), que buscaban represalia por los bombardeos masivos sobre ciudades que Irak perpetró durante la guerra de los 80. Los pilotos eran objetivos prioritarios porque la Fuerza Aérea Iraquí realizó ataques masivos contra población