Conducir tras una condena por conducir bajo los efectos del alcohol puede ser una experiencia arriesgada. Muchos estados exigen a los conductores, si desean seguir utilizando sus vehículos, que instalen dispositivos de bloqueo del arranque que miden los niveles de alcohol antes de permitir que el vehículo arranque. Uno de los más comunes es el de la empresa Intoxalock, con sede en Des Moines (Iowa), que tiene la forma de una pequeña caja con un tubo de plástico en el que el conductor debe soplar.