En la grey de los colonos del Congo me he encontrado, como en cualquier otra grey que se precie, con ovejas negras y blancas. Gentes honradas, trabajadoras, de espíritu abierto, y también auténticos delincuentes, trabucaires de la peor calaña, estafadores, vagos, etcétera. Esta última especie constituye, por desgracia, un grupo muy numeroso. Son los detritus de media docena de países europeos. Hombres inadaptados a todo molde de convivencia que, incapacitados para abrirse paso en una sociedad normalmente organizada, han tenido que …
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