Un estudio calcula que la superficie libre de hielo podría multiplicarse en los próximos siglos, reabriendo la presión geopolítica sobre un continente blindado por tratado. La Antártida no se ha convertido en una mina abierta, ni está a punto de hacerlo. Pero el deshielo sí está moviendo una pregunta incómoda: qué pasará con sus posibles reservas de cobre, hierro, oro, plata, platino o cobalto si cada vez queda más roca al descubierto.
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Patético.
Pero lanzamos este globo sonda a ver la reacción de la gente.