#3 Yo creo que ese es el pecado capital de los liberales. Los que sean realmente buenos no van la política, hay que reconocer que está mal pagada, para la exposición que tiene y la seguridad que da. Y los que se dedican a la política, salvo excepciones, no son los mejores.
Pero en la izquierda, es más probable (siempre que el principio de peters lo permita) que alguien que gobierne realmente piensa que está donde debe estar.
Por el contrario el pecado capital de la izquierda está en que todos quieren cambar algo, pero no todos quieren cambiar lo mismo, ni coinciden en las prioridades, por lo que es muy difícil que se olviden de los romanos y acaben en el frente judaico-popular
Para evitar ese tipo de mensajes sin grandes consecuencias se podría:
1. Limitar la cantidad de personas a quienes se responde en un mensaje (o que ese límite dependiera del karma). Por ejemplo, menos de 6 no puedes responder, solo comentar. 7 puedes responder a 1 o a 2 simultaneamente, 8 puedes responder a 5, y a partir de ahí sin problemas.
2. Limitar la cantidad de mensajes a cuentas nuevas o limiarlas al karma. Esto puede tener muchas consecuencias, tomar con matices.
3. Evitar el copia y pega. Esto es razonablemente fácil de implementar, y muy fácil de evitar por un usuario malintencionado. Posiblemente coma muchos recursos.
Yo lo añadiría a cualqueir debate más o menos formal.
Es imposible que en cualquier debate televisvo todos los del equipo A estén de acuerdo en todos los temas, y todos los del equipo B estén de acuerdo en todos los temas, y en desacuerdo con el equipo A.
Ahora imaginemos que Irán ataca un buque fuera de sus aguas territoriales... a ver si los defensores de "un mundo basado en normas" miran para otro lado igual que EEUU atacando y confiscando en aguas internacionales
#8
- Desde el día que el cielo se iluminó habían transcurrido ochenta años.
+ Leí que hubo un gran despertar de la humanidad que consiguió sobrevivir.
- Las ciudades se reconstruyeron sin fronteras ni banderas.
+ La comida y la energía se compartían.
...
así igual se entiende mejor (yo también lo entendí como un monólogo)
el problema del neoludita es dónde poner el límite. Desde un punto de vista práctico viene a ser que lo que se inventa depués de que yo tenga 40 años posiblimente sea catastrófico, y hay que cogerlo con pinzas. Entre los 20 y los 40, puede cambiar el mundo, y hay que abrazarlo como al nuevo mesías, y antes de los 20, es algo completamente natural.
Creo que, ineludiblemente, los neoluditas acabarían usando máquinas para imprimir el dinero, ordenadores para el diseño, y algoritmos para mejorar sus actuaciones... para acabar llegando al mismo punto
#15 Los votantes "desde el principio" le dieron 5 escaños en unas europeas, insuficiente desde cualquier punto de vista práctico. El grueso de escaños no se consigue entre los acérrimos
El sistema de coordenadas cartesianas fue introducido por el filósofo y matemático francés René Descartes en 1637... Sin quitarle mérito a Descartes (que no dudo que lo inventara él), parece que alguien se le adelantó un poco
Los que hacen las normas son religiones -> El dinero va a las religiones
Los que hacen las normas son "el partido" -> El dinero va a al partido
Los que hacen las normas son los dueños del capital -> No veo la sorpresa
#9 Yo iba a decir algo parecido. Es un servicio que se dimensiona para unas circunstancias, y esos días ha sido extraordinario. No sé si alguien sin experiencia puede resolver o complicar la vida. Quizás redirigir al 112 de otras provincias es una solución. Es más, quizás se ha hecho y el artículo no lo dice.
#3 No uso la palabra utupía ni distopia. Por otro lado, no estoy de acuerdo con tu definión. Algo puede ser utópico para ciertas personas y distópico para otras.
En "Un mundo feliz" la gente es feliz (valga la redundancia redundante) pero es una distopía
Pero en la izquierda, es más probable (siempre que el principio de peters lo permita) que alguien que gobierne realmente piensa que está donde debe estar.
Por el contrario el pecado capital de la izquierda está en que todos quieren cambar algo, pero no todos quieren cambiar lo mismo, ni coinciden en las prioridades, por lo que es muy difícil que se olviden de los romanos y acaben en el frente judaico-popular