—O sea que, según dices, has inventado la máquina del tiempo —le dijo el presidente Williams a Thomas Huew, el famoso científico, subrayando el democrático tuteo de principios del siglo XXIII —No, presidente. Eso es una exageración. Sólo se pueden enviar cosas al futuro, pero no al pasado. Unos treinta años al futuro. Williams se dio una vuelta en silencio por el despacho. —¿Y para qué puede servir eso? —preguntó al fin. —¿Qué …