Como ya ha terminado la Semana santa, ya se pueden decir estas cosas: no creo en la magia, no creo en la hechicería, ni en los milagros, ni en cosas como que el alma del autor esté en la obra, impregnando las moléculas de los cuadros. No cero que un edificio sin restaurar sea superior a uno restaurado, porque el talento humano está en el diseño, que permanece, y por lo demás, todas las piedras son más o menos igual de viejas. No, no soy fetichista. No me la pone dura el uniforme de goma, ni el rímel de uranio, ni el …
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