Mohammed Amin tenía ocho años cuando falleció poco después de dar positivo en el test del VIH. Tenía tanta fiebre que insistía en dormir bajo la lluvia y se retorcía de dolor "como si lo hubieran echado en aceite hirviendo", cuenta su madre, Sughra. "Solía pelearse conmigo, pero también me quería", dice Asma, de 10 años, mientras se arrodilla junto a la tumba de su hermano pequeño. Poco después de que su hermano contrajera el virus, a Asma también le diagnosticaron el VIH. Su familia cree que ambos niños lo contrajeron a través de inyecciones.
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Que apetecible todo, que vengan recién salidos del water sin lavarse las manos para clavarte una jeringuilla sin guantes y que ya han usado con decenas de personas y acabar todos sidosos. Solo falta que te vayas resbalando con charcos de diarrea y vómito para tener una experiencia hospitalaria perfecta