El montador aeronáutico de 49 años y padre divorciado de dos hijos se ha visto obligado a regresar al domicilio de sus padres ante la imposibilidad de comprar una vivienda, poniendo de relieve una realidad cada vez más común: personas que trabajan, tienen hijos y una vida estable, pero que no pueden asumir los requisitos económicos que exige el mercado inmobiliario actual. La falta de ahorro previo, los elevados precios de compra y la presión fiscal hacen que acceder a una vivienda resulte inalcanzable para amplias capas de la población.
|
etiquetas: vivienda , familias , trabajo , expulsados , alquiler , compra