González Amador se sienta muy cerca del despacho de Fernando Camino Maculet, en la tercera planta del edificio donde Quirónprevención tiene su sede, en la calle Agustín de Betancourt de Madrid. Tan cerca como la carrera de ambos, ligada desde hace una quincena de años, cuando Amador era un treintañero consultor de calidad en normas ISO que había trabajado antes en la librería de El Corte Inglés en la Castellana, y Camino, casi 10 años mayor, acababa de ascender a la cima de la Sociedad de Prevención Fraternidad Muprespa.