«La poesía es cosa de dos, el poeta y el lector, y es este último el que la hace posible», afirma Karmelo C. Iribarren, que admite «cierto orgullo» por la edición.
Llegar al fin
hasta la puerta
de tu casa,
entrar,
echar todas las cerraduras,
y, como quien saborea
el sabor de la venganza,
decirlo:
"ahí
os quedáis,
hijosdeputa".
hasta la puerta
de tu casa,
entrar,
echar todas las cerraduras,
y, como quien saborea
el sabor de la venganza,
decirlo:
"ahí
os quedáis,
hijosdeputa".
Majestuoso.
En el Viena...