Amparada por la Ley de Materias Primas Críticas, Alemania impulsa el litio geotérmico como infraestructura estratégica, incluso en zonas Natura 2000 ya degradadas, lo que desata tensiones legales y sociales. La Unión Europea depende en gran medida de terceros países para los materiales que alimentan su transición energética. China refina aproximadamente el 60% del litio mundial y controla gran parte de la cadena de procesamiento de baterías que abastece a la UE, mientras el Congo concentra alrededor del 74% de la producción global de cobalto.