A pesar de haber identificado la patología, Cristina denuncia la falta de conocimiento especializado en España sobre el Lyme, lo que la ha obligado a buscar tratamiento avanzado primero en Japón, donde le confirmaron la patología, y por último en Alemania. La gravedad de sus síntomas ha persistido, llevándola a situaciones críticas recientemente: "Hace menos de 10 días yo estuve en urgencias por primera vez después de año y medio con desmayos, espasmos y síntomas neurológicos graves".