“Los inmobiliarios son especuladores”. Sergio admite que lleva décadas oyendo esa frase y, con un giro provocador, concede: “realmente tienen razón”. Pero no para cargar contra su sector, sino para desmontar la acusación por incoherente. La gente usa “especulador” como insulto, sobre todo cuando el objeto es un bien básico como la vivienda. El matiz que introduce Sergio es corrosivo: si trabajar en una cadena de valor de primera necesidad te convierte en especulador, entonces el concepto deja de señalar una práctica y pasa a señalar un sector e