Nunca antes tantas personas estuvieron expuestas a tantos estímulos sexuales de tan diversas formas, con un acceso instantáneo. Con un ánimo catastrofista es fácil establecer que asistimos al inicio de la era del “cerebro pornificado”; sin embargo, en este reportaje se recolectan indicios suficientes para afirmar que no conviene internarse en un territorio desconocido (y poco investigado desde la ciencia) lanzando señales de alarma. ¿Es inevitable que el consumo de pornografía se vuelva problemático?
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Y pensaba que los puritanos sólo hacían de las suyas en EEUU y GB. El 99% de los hombrea miran pornografía alguna vez en el mes. Claro que lo de la adicción es otra cosa, trata del tema la peli Don Jon, muy recomendable.
Masturbarse, follar, deleitarse, reírse de todo y nada, perezear, gozar de los pequeños o grandes placeres de la vida. Vivir de manera hedonista.
Putos poderes que intentar apropiarse de lo que en realidad merece la pena. Y lo convierten en pecado, algo negativo o estados de lujo supremo.