La mayoría de nosotros tenemos una relación complicada con nuestras cosas. Está la interminable colección de cargadores y cables, el cajón de la cocina que rebosa de “de todo”, la bolsa de tela llena de bolsas de tela. El desorden no es un defecto de carácter. Se trata, en la mayoría de los casos, de una conversación que tu hogar mantiene contigo sobre algo más profundo.