Millones de estadounidenses apoyaron a Trump por una sencilla razón: parecía real. Trump habló sin rodeos sobre temas que los políticos evitaban: la corrección política, el sesgo de los medios, las prácticas comerciales desleales y un sistema de inmigración que millones creían que se había ignorado. Incluso muchos críticos admitieron lo mismo: al menos sabíamos lo que realmente pensaba. La autenticidad le ayudó a ganar la presidencia. Donald Trump se presentó como el outsider que rompería el sistema. Hoy se parece más al sistema mismo