Mercedes Fernández González no encuentra consuelo. Lleva cinco años y medio cuidando una colonia de gatos en la Rúa da Fonte da Vila, en Salvaterra de Miño. En los últimos meses la rutina de cuidados se ha convertido en un goteo de muertes y desapariciones, lo que le ha llevado a presentar una denuncia ante la Guardia Civil. «No me quedó más remedio ya que en el ayuntamiento no me hacen caso. Sabemos de quién se trata, quién está envenenando a los gatos. La colonia llegó a contar con alrededor de 35 gatos, pero ahora apenas quedan una veintena.