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Cuando el objetivo de la propaganda estadounidense era España

Cuando el objetivo de la propaganda estadounidense era España

Cinco viñetas históricas de 1898 sobre la guerra de Estados Unidos contra España.

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El concepto de “gente sobrante”

Una de las cosas que más me llama la atención por estos lares, sobre todo cuando se habla de inteligencia artificial y asimilables, es el argumento de que los buenos profesionales prevalecerán, y que si eres realmente bueno en lo tuyo no tienes nada que temer. Lo veo correcto. Es muy posible que los que digan eso tengan razón. ¿Pero qué pasa con el resto? ¿Qué significa en la práctica ser realmente bueno en lo tuyo? ¿De verdad estamos imaginando el mundo para que el 5% de individuos destacados lo disfruten mientras el resto se quedan atrás? Parece que se trata de eso, desa peculiar variedad d ela Ley del Embudo: defender la competitividad donde podemos competir, y defender la cooperación donde sospechamos que no pdoemos competir.

Cuando se leen estas cosas, se nota bien a las claras que estamos en un foro de gente de cierta edad, con sueldos altos, y muchos años de experiencia. Gente a la que, en el fondo, se la suda el futuro de los más jóvenes, porque muchos ni siquiera tienen hijos y están esperando una jubilación más o menos cómoda que ya ven al alcance de su mano.

Sin embargo, es gracioso, porque cuando se habla de dejar atrás a los pobres o los enfermos, enseguida se revuelven en sus asientos y se niegan a apoyar tal cosa, como si les hubiease entrado un repentino ataque de ética racional. ¿Qué sucede entonces?

Creo que se trata de una especie de escisión entre la ideología personal y la ideología profesional. Como profesionales, desprecian a los profesionales mediocres, y su orgullo los empuja a desdeñar a esa gente, su futuro, y sus opciones de vivir dignamente. La frase “que den conciertos” ya nos enseñó hace mucho tiempo de qué clase de gente hablamos y hasta dónde alcanza su preocupación social. Que se generen pobres, o que se empobrezca a la gente, no les preocupa. Esa gente sólo merece su atención, y su compasión, una vez que se ha hecho pobre y vive en la mierda, pero nunca antes. 

El profesional mediocre, el que no da par más, el que no es como ellos, el que está fuera de ese cinco o diez por ciento de los mejores, tiene que reciclarse, aprender, esforzarse y espabilar. O a lo mejor esperar a quedar excluido, porque una vez que está excluido ya merece nuestra atención y nuestra ayuda.

Es terrible el punto hasta el que ha caldo la vieja mentalidad religiosa de comedor de convento limosneo. Es terrible leer esa clase de cosas en el foro más progresista que se supone que queda en la internet hispana. ¿Qué dirán los liberales? 

Yo alucino.

menéame