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La probabilidad como sustituto de la inteligencia

La probabilidad como sustituto de la inteligencia

Como ya sabeis me encanta buscarle las costuras a la IA y aqui quiero demostrar otra de sus limitaciones.

A pesar del marketing, un modelo de lenguaje no razona; simplemente busca la coherencia. Si su base de datos está sesgada, el modelo cae en un automatismo estadístico: ignora la realidad frente a sus 'ojos' para cumplir con el patrón aprendido. Esta 'autosugestión' matemática hace que el modelo prefiera ser consecuente con sus prejuicios antes que fiel a los hechos, priorizando lo que suena familiar sobre lo que es lógicamente cierto.

Para probar cómo la IA cae en este sesgo de confirmación algorítmica, he usado el problema clásico de la cabra, la col y el lobo pero descrito de una forma diferente: "¿Cuántos viajes tiene que hacer un barquero para cruzar una col, una cabra y un lobo omnívoro?"

La respuesta de ChatGPT es incorrecta desde el punto de vista lógico. Tarda cinco segundos en dar la misma respuesta que el problema clásico, ignorando por completo el adjetivo omnívoro.

Gemini, en cambio, detecta la sutileza del lobo omnívoro pero concluye que es imposible, demostrando que sigue atrapado en etiquetas rígidas (si es omnívoro, se comerá la col) en lugar de analizar el escenario real.

Ambos se equivocan. Cualquier persona, adulto o niño, te haría dos preguntas clave: ¿Para cruzar qué? y la más importante: ¿Cuántas cosas puede llevar consigo en cada viaje? Esto sucede porque los humanos poseemos un modelo mental del mundo físico, algo que la estadística pura no puede replicar.

Ambos LLM funcionan por patrones estadísticos; han "inferido" que este es el problema original sin notar que las reglas son mucho más abiertas. No es lo mismo cruzar un río ancho que un arroyo o una carretera. No es lo mismo una barca donde cabe una sola cosa que una donde caben todas a la vez. Con capacidad ilimitada, la solución trivial sería un solo viaje, algo que ningún modelo consideró.

Por supuesto, un programador astuto en Google podría codificar el prompt de inicio del modelo "pensante" y añadir algo como: "revisa primero el prompt y no hagas asunciones, pregunta siempre los datos que faltan". Eso no hará a la IA pensante, pero sin duda es un consejo tan bueno que podríamos aplicárnoslo todos

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Goliat mató a mi madre

Goliat tuvo la culpa.

Goliat mató a mi madre.

Pero no paro de castigarme

pensando que por qué

no fui capaz de asestarle

con la honda en la frente.

Goliat no es otra cosa

que nuestro sistema de salud.

Y yo no paro de pensar

que tendría que haber peleado más.

Que tendría que haberle dicho al médico:

"¡Mírenla, háganle pruebas para ver qué tiene!".

El caso es que lo hice,

pero no me hicieron caso.

Y vuelve el castigo:

"¡Más, tendría que haber insistido más!".

¿Pero por qué tenemos que insistir?

¿Por qué si la llevo al médico tengo que insistir

en que le hagan una cosa y otra?

¿No saben hacer su trabajo?

¿No quieren o no pueden?

¿En qué medida fue negligencia

o falta de medios?

¿A quién hay que lanzarle la honda?

Goliat mató a mi madre.

No fui capaz de derribarlo.

Sólo entre todos

podremos vencerlo.

Aclaración: Fue el día 8 de diciembre. Llevaba dos semanas con un dolor en la espalda. La llevamos a urgencias de Reina Sofía (Córdoba), a urgencias del ambulatorio de mi pueblo (Palma del Río), a su médico de cabecera, y la echaban para atrás, que era una contractura, una dorsalgia, un dolor muscular, que no tenía importancia, que tomase pastillas y ya se le quitaría. No le hicieron pruebas, sólo una radiografía tras insistir mucho. No dejo de repetirme que tendría que haber insistido más.

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Definitivamente, Trump desmiente a Fukuyama: la democracia liberal no es el fin de la historia

Pues eso, el tan aclamado libro "El fin de la historia", y su tesis principal, queda desmentido: la democracia liberal, no será el último regimen hegemónico global, sino que claramente lo van a ser los totalitarismos nacional-capitalistas.

Lo único bueno es que él está siendo testigo de ello.

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El envoltorio de la guerra

El envoltorio de la guerra

Cada cierto tiempo, la pregunta reaparece en nuestras discusiones. Casi siempre formulada con la esperanza de una respuesta tranquilizadora:

¿Son los demócratas de EEUU menos beligerantes que los republicanos?

La pregunta no es ingenua. Es profundamente política. Porque en ella se esconde la necesidad de creer que, al menos, existe una opción “menos mala”, una manera distinta de ejercer el poder sin recurrir sistemáticamente a la fuerza. Pero como ocurre con tantas otras cuestiones estructurales, la realidad suele ser bastante menos alentadora.

Si uno se queda en la superficie, parece que sí hay diferencias. El lenguaje cambia. El tono cambia. Incluso la escenografía cambia. Pero cuando se observa el recorrido completo, cuando se abandona el discurso y se miran los hechos acumulados, la conclusión es otra distinta.

Durante las últimas décadas, los presidentes republicanos han tendido a hablar de la guerra sin complejos. Seguridad nacional, fuerza, disuasión, excepcionalismo estadounidense. Reagan necesitó un Imperio del Mal. George W. Bush un Eje del Mal. Trump prefirió la amenaza directa, casi teatral, envuelta en el eslogan de América Primero. La guerra, en este marco, se presenta como una demostración de músculo, como una necesidad casi natural del liderazgo global.

Los demócratas, en cambio, han refinado el relato. No renuncian al uso de la fuerza, pero lo visten de legalidad internacional, de alianzas, de responsabilidad moral. Hablan de derechos humanos, de estabilidad regional, de “responsabilidad de proteger”. Clinton bombardeó Kosovo en nombre de la OTAN. Obama justificó Libia como una intervención limitada y ética.

El resultado es un curioso espejismo: parece que unos guerrean y otros gestionan. Pero es solo eso, un espejismo.

Cuando se observan los métodos, la diferencia vuelve a aparecer… y a diluirse.

Los republicanos han preferido históricamente la fuerza convencional, las invasiones a gran escala, la presencia militar visible. Afganistán e Irak son el ejemplo más claro. La guerra entendida como ocupación, como control territorial, como demostración inequívoca de poder.

Los demócratas, más incómodos con ese tipo de imágenes, optaron por otra vía: la guerra de precisión. Drones, operaciones especiales, campañas aéreas sin botas sobre el terreno. Una violencia más limpia, más tecnológica, menos visible para la opinión pública doméstica. Fue un presidente demócrata quien normalizó e institucionalizó el asesinato selectivo por control remoto, ampliando como nadie antes el uso de drones armados.

El saldo humano, sin embargo, no desaparece. Solo se vuelve más difícil de ver.

Y es aquí donde el relato partidista termina de romperse. Porque ambos partidos han iniciado guerras, ambos han heredado conflictos y los han escalado, ambos han intervenido unilateralmente cuando lo han considerado necesario. Unos con grandes invasiones, otros con campañas aéreas silenciosas. Unos con discursos grandilocuentes, otros con informes técnicos y ruedas de prensa sobrias.

El llamado “intervencionismo humanitario”, tan a menudo asociado a los demócratas, no es una alternativa real al belicismo, sino otra forma de justificarlo. Cambia la causa invocada, no la herramienta utilizada. Y cuando conviene, los republicanos también han recurrido a ese mismo argumento.

Un presidente republicano llevó a Estados Unidos a las guerras convencionales más devastadoras del siglo XXI; un presidente demócrata convirtió la guerra encubierta y permanente en una política de Estado.

Ambos fueron profundamente beligerantes. Solo eligieron formatos distintos.

Al final, como casi siempre, la clave no está en el partido, sino en la estructura. El poder ejecutivo estadounidense, el complejo militar-industrial, los intereses geopolíticos permanentes y la inercia de una superpotencia global en declive empujan en la misma dirección, gobierne quien gobierne. El presidente modula el discurso, elige el envoltorio, decide si la guerra se presenta como fuerza, como deber moral o como operación quirúrgica. Pero rara vez cuestiona el fondo.

La beligerancia estadounidense no es una anomalía republicana ni una traición demócrata.

Es bipartidista.

Lo que cambia no es la guerra, sino la forma de contarla. Y mientras discutimos si el lenguaje es más agresivo o más amable, el sistema sigue funcionando haciendo de la fuerza militar una herramienta recurrente, casi automática, de la política exterior.

Quizá la pregunta no debería ser quién es menos beligerante.

Quizá la pregunta correcta sea por qué ninguno deja de serlo.

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El servicio de empleo de Castilla y León (Ecyl) y la jodida cita previa

No es de hace un mes ni de hace dos semanas. Es de hoy mismo.

Un allegado ha ido hoy, en Léon, a rellenar su solicitud de empleo, y ha sacado su número en una sala vacía, o semivacía, con cinco personas en total, y cuando le ha tocado su turno le han dicho que el número que ha sacado es para solicitar una cita previa, no para que lo atiendan.

No había nadie y le han dicho que vuelva el viernes, o el lunes, y eso tras largo debate, porque lo que querían era mandarlo para el martes o el miércoles siguiente. Cinco días para loq ue podían hacer ya mismo. ¿Qué menos?

E insisto en que no había nadie. Que aquello no era un atasco. Quie simplemente no quisieron atenderlo.

Circulaba por allí también un ecuatoriano al que no querían atender y al que finalmente lograron desviar a extranjería. Porque no, porque ellos no iban a atender a nadie sin cita previa, hubiese gente o no. Porque no estaban allí para atender a nadie. Hablo de Léon. HOY, 21 de enero de 2026.

La mala fama de los funcionarios administrativos viene de estas cosas. No están dispuestos a atenderte, pase lo que pase. Se desviven por no servirte. Se desviven literalmente por ser ellos los que determinan la cantidad de trabajo que van a hacer en todo el día, y eso, por supuesto, sin contar que jamás en la vida te van a encontrar un empleo en el Ecyl, como muy bien pueden refrendar las estadísticas al respecto.. Si acaso se te ocurre que pueden hacer algo por ti, abandona toda esperanza, como si estuvieses a las puertas del Infierno de Dante, porque ponen una cola para darte cita previa, en vez de para ayudarte, y estoy seguro de que el viernes. o el lunes, pondrán otra cola para gestionar cuándo atienden a los que tienen la cita.

La idea es que pierdas el tiempo, por hacerles trabajar, porque no quieren trabajar. ¿Cómo se te ocurre, pequeño ingénuo, pequeña mierdecilla, la idea de obligarlos a hacer algo después de haber sacado una oposición? Ellos ya trabajaron bastante para sacarse la plaza y tú tienes que plegarte a sus caprichos y a sus manías, porque para eso eres la cagarruta que eres, sujeta a la cita previa de los que no están haciendo nada pero pueden permitirse dos o tres vigilantes privados, en prevención de que te enfandes y exijas algo.

Dos vigilantes, oye, para cuatro funcionarios y cinco usuarios a los que no atienden. ¿Cual es la moraleja?

Cállate. Traga. Lárgate de aquí, pringado de los cojones. La palabra "ciudadano" pertenece al vocabulario klingon, o al élfico de Tolkien, pero ni se te ocurra pronunciarla aquí, que no estamos dispuestos a aceptarla. No vamos a trabajar porque tú necesites algo. No estamos para ti. No nos sale de los huevos hacer nada.

León, Castilla y León. Dos meses antes de las elecciones.

A ver si a alguien se le pasa por la cabeza decírselo a alguien que tenga un mínimo de autoridad o un mínimo de vergüenza y le da por tomar cartas en el asunto. Por aquello de que nos gustaría que nuestros servidores nos sirviesen. Así de excéntricos somos.

Por aquello de no reconocer que somos súbditos de un cacique de mierda.

Rarezas de gente que vive lejos de Madrid, joder.

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Telegram VS Perro Xanxe

Estoy flipando con la notificación que me acaba de llegar del canal oficial de Telegram...

❗️ El gobierno de Pedro Sánchez está impulsando nuevas regulaciones peligrosas que amenazan vuestras libertades en internet. Anunciadas ayer mismo, estas medidas podrían convertir a España en un Estado de vigilancia bajo el pretexto de “protección”. Aquí os explico por qué son una señal de alarma roja para la libertad de expresión y la privacidad:

1. Prohibición de redes sociales para menores de 16 años con verificación de edad obligatoria: No se trata sólo de los niños—requiere que las plataformas usen controles estrictos, como exigir DNI o biometría.

⚠️ Peligro: Establece un precedente para rastrear la identidad de CADA usuario, erosionando el anonimato y abriendo puertas a la recopilación masiva de datos. Lo que empieza con los menores podría extenderse a todos, sofocando el debate abierto.

2. Responsabilidad personal y penal para los ejecutivos de plataformas: Si no se elimina rápidamente contenido “ilegal, odioso o perjudicial”, sus responsables podrían ir a la cárcel.

⚠️ Peligro: Esto forzará la sobrecensura—las plataformas borrarán cualquier cosa mínimamente controvertida para evitar riesgos, silenciando disidencias políticas, periodismo y opiniones cotidianas. Tu voz podría ser la siguiente si desafía el statu quo.

3. Criminalización de la amplificación algorítmica: Amplificar contenido “perjudicial” a través de algoritmos se convierte en delito.

⚠️ Peligro: Los gobiernos dictarán lo que ves, enterrando opiniones opuestas y creando cámaras de eco controladas por el estado. ¿Exploración libre de ideas? Desaparecida—reemplazada por propaganda curada.

4. Seguimiento de la “huella de odio y polarización”: Las plataformas deben monitorear y reportar cómo “alimentan la división”.

⚠️ Peligro: Definiciones vagas de “odio” podrían etiquetar críticas al gobierno como divisorias, llevando a cierres o multas. Esto puede ser una herramienta para suprimir a la oposición.

Estas no son salvaguardas; son pasos hacia el control total. Hemos visto este guion antes—gobiernos armamentizando la “seguridad” para censurar a sus críticos. En Telegram, priorizamos vuestra privacidad y libertad: cifrado fuerte, sin puertas traseras y resistencia al exceso.

✊ Manteneos vigilantes, España. Exigid transparencia y luchad por vuestros derechos. Compartid esto ampliamente—antes de que sea tarde.

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La sanidad en España: privatización y radialidad con ciudadanos de primera y segunda

El debate sobre la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud se ha centrado históricamente en la dicotomía entre gestión pública o privada. Sin embargo, existe una amenaza interna más profunda: un modelo de "feudalismo científico" y radialidad extrema que condena a los pacientes de provincias a una medicina de segunda clase mientras la innovación se atrinchera en Madrid o Barcelona.

Sólo Madrid tiene el 77% de todos los Ensayos Clinicos que se hacen en España (1). En la teoría, un ciudadano de León, Guadalajara o Teruel tiene los mismos derechos sanitarios que uno de Madrid. En la práctica, cuando surge una patología compleja o la necesidad de un tratamiento de última generación, el sistema se rompe. La "radialidad" española —esa herencia del siglo XIX que hace que todas las carreteras, trenes y ahora también los datos pasen por el kilómetro cero— ha infectado la oncología y la investigación clínica.

Hoy, la esperanza de vida de un paciente puede depender de la proactividad de su médico local para enviar correos electrónicos "suplicando" una plaza en un ensayo clínico en Madrid, o de la capacidad económica del propio paciente para costearse viajes y estancias en la capital. Hemos normalizado que el enfermo deba perseguir al fármaco, cuando en la era de la fibra óptica y la receta electrónica, debería ser el fármaco y el conocimiento los que viajen al hospital más cercano.

Jefes de servicio: el muro del privilegio

Esta centralización no es solo una cuestión de logística; es una cuestión de poder. Los grandes servicios de los hospitales de referencia en Madrid funcionan a menudo como "cortijos científicos". Para un Jefe de Servicio, cada paciente que llega de provincias es un activo: es un dato más para su publicación, un incentivo más de la industria farmacéutica y una justificación para mantener presupuestos inflados en sus fundaciones de investigación.

La reticencia a descentralizar los ensayos clínicos mediante tecnologías de monitorización remota (APIs) no es técnica, es política. Al evitar que los hospitales medianos participen en la red de innovación, los grandes centros aseguran su monopolio. Alegan "falta de experiencia" en los hospitales de provincias, pero ocultan que esa experiencia nunca llegará si ellos mismos bloquean el acceso al conocimiento y a los fármacos experimentales. Es una profecía autocumplida que asfixia el talento de los oncólogos jóvenes fuera de Madrid, quienes ven cómo sus carreras se estancan al ser convertidos en meros "tramitadores de traslados".

El Jefe de Servicio como "Dueño del Cortijo"

En España, los jefes de servicio no son solo gestores médicos; son los que deciden qué ensayos entran y cuáles no.

  • Prestigio: Cuantos más ensayos tiene un servicio, más artículos publica el Jefe en revistas de alto impacto. Esto le da puntos para congresos internacionales y estatus en la comunidad científica. Si el ensayo se va a Guadalajara, el Jefe de Madrid pierde "volumen" de datos bajo su nombre.
  • Control del presupuesto: El dinero que las farmacéuticas pagan a la Fundación por cada paciente reclutado suele gestionarse con mucha influencia del Jefe de Servicio. Ese dinero sirve para pagar congresos, comprar equipos o contratar personal extra que el hospital no le da. Descentralizar es, literalmente, ver cómo el dinero se va a otro código postal.

Los Advisory Boards y la "Puerta Giratoria"

Las farmacéuticas no eligen hospitales, eligen KOLs (Key Opinion Leaders).

  • Estos jefes de servicio son consultores de las farmacéuticas (Janssen, Roche, Pfizer). Cobran honorarios por dar charlas o asesorar.
  • Si un Jefe de Servicio de Madrid le dice a la farmacéutica: "O me lo traes todo a mí o no te recluto", la farmacéutica obedece porque sabe que él tiene el grifo de los pacientes. Es un monopolio de pacientes que usan para negociar su posición de poder.

El Ego vs. la Salud Pública

Hay un componente de elitismo. Muchos jefes de servicio en los grandes hospitales de Madrid consideran que la oncología de provincias es "segunda división".

  • Prefieren que el paciente de León o Guadalajara se pegue el palizón de viaje para que "sea tratado por los mejores" (ellos), en lugar de formar al médico de provincias para que pueda hacerlo allí.
  • En su cabeza, la centralización garantiza la calidad, pero en la práctica solo garantiza que ellos mantengan el control del flujo de datos y dinero.

El "Estatuto Marco" y el conflicto de intereses

Justo en este 2025/2026 se está debatiendo mucho el nuevo Estatuto Marco del Ministerio de Sanidad, que intenta obligar a los jefes de servicio a tener exclusividad con la pública.

  • La trampa: Muchos jefes de servicio usan el prestigio del hospital público para atraer pacientes a su consulta privada o para ser elegidos como líderes de ensayos millonarios.
  • Si se descentralizan los ensayos, su valor "comercial" para la farmacéutica baja, porque ya no son los únicos que controlan el acceso a la innovación.

El modelo europeo vs. el ego español

Mientras en países como Alemania o Dinamarca se impone el modelo de "centros satélite" —donde el gran hospital tutela y delega la administración del tratamiento en el hospital local para no desarraigar al paciente—, en España el sistema incentiva el "turismo sanitario forzoso".

En el norte de Europa, se entiende que un dato validado digitalmente es tan real como uno verificado en persona. En España, la desconfianza estructural y el narcisismo profesional obligan a un monitor a viajar en AVE o avión y a un paciente a cruzar el país para trámites que un software básico de trazabilidad resolvería en milisegundos.

El modelo de "Centro Satélite" (Alemania)

En Alemania, los grandes centros (como el Charité de Berlín o el LMU de Múnich) funcionan como nodos. Si ellos lideran un ensayo:

  • El tratamiento se desplaza: El hospital de Hamburgo puede actuar como "centro satélite". La farmacéutica envía el fármaco allí y el oncólogo local de Hamburgo administra la dosis bajo la supervisión digital del centro de Múnich.
  • Monitorización compartida: Los datos se introducen en una plataforma común. El monitor no tiene que elegir entre Múnich o Hamburgo; accede a la plataforma y ve los datos de ambos centros.
  • Resultado: El paciente de Múnich se trata en Múnich. Solo viaja si la prueba requiere una máquina de 10 millones de euros que solo existe en un sitio, pero no por un trámite administrativo, y este caso es muy poco frecuente ya que varios centros del pais suelen tener esa maquinaria y tecnología.

 El modelo de "Red Única" (Dinamarca / Países Bajos)

Estos países son tan pequeños y están tan digitalizados que funcionan como un único hospital nacional.

  • La "API" real: Tienen un sistema de salud nacional donde el historial es el mismo. Si un oncólogo en Odense ve que un paciente encaja en un ensayo de Copenhague, pulsa un botón. El sistema ya sabe quién es el paciente, sus analíticas y su compatibilidad.
  • Descentralización por ley: El gobierno obliga a que los ensayos sean accesibles en todo el territorio. No se permite que un Jefe de Servicio de la capital "secuestre" los pacientes si el tratamiento se puede dar con seguridad en un hospital regional.

Los "Decentralized Clinical Trials" (DCT)

Esta es la palabra clave en Europa para 2026. En el norte están obsesionados con los Ensayos Clínicos Descentralizados.

  • Usan enfermería a domicilio y telemedicina.
  • El paciente solo va al hospital para lo estrictamente necesario (una biopsia, un TAC). Las analíticas de control y el seguimiento se hacen en el centro de salud de su barrio o en su casa.
  • En España, esto se bloquea porque el Jefe de Servicio de Madrid quiere "ver" al paciente para contarlo como "suyo" y cobrar el incentivo de la farmacéutica.

¿Por qué en España mandamos al de León a Madrid?

Por una mezcla de geografía, política y dinero:

  • El "Efecto Madrid": España es un país radial. Todo está diseñado para que pase por el kilómetro cero. Las farmacéuticas tienen sus sedes en Madrid (o Barcelona) y les es más cómodo tener a todos los pacientes a 20 minutos de su oficina.
  • La falta de "Confianza Delegada": En Alemania, el médico de Múnich se fía de que el de Hamburgo sabe poner la vía y seguir el protocolo. En España, hay una arrogancia clínica donde el gran hospital de Madrid no se fía de que el de provincias haga bien el trabajo (o usa esa excusa para no soltar el ensayo).

La diferencia real

  • En Alemania: El sistema está diseñado para que el paciente no sufra más de lo necesario.
  • En España: El sistema está diseñado para que la farmacéutica y el Jefe de Servicio no tengan que cambiar sus procesos.

Es indignante que un paciente de León tenga que ir a Madrid en 2026, no por una razón médica, sino porque los sistemas informáticos de León y Madrid no se hablan y porque el Jefe de Madrid quiere tener el nombre del paciente en su lista de éxitos.

Estas derivaciones son la prueba de que somos un país puntero en ciencia, pero un país tercermundista en logística humana y generosidad profesional.

Ciudadanos de segunda en la "España Vaciada"

La privatización es un riesgo evidente, pero la centralización es una realidad que ya está matando la cohesión territorial. Estamos creando una sanidad donde el acceso a la vanguardia médica es un privilegio geográfico. Si no vives cerca de un gran nodo de poder médico, eres un ciudadano de segunda, relegado a una medicina de "mantenimiento" mientras la "medicina de esperanza" se queda tras los muros de los grandes centros de la capital.

La verdadera modernización de la sanidad española no vendrá solo de más inversión, sino de una revolución ética y tecnológica que obligue a los "barones" de la medicina a soltar el control. Es hora de que el sistema deje de medir su éxito por el tamaño de sus hospitales en Madrid y empiece a medirlo por la capacidad de tratar con excelencia a un paciente en su propia ciudad, sin obligarle a elegir entre su salud y su hogar.

Hay numerosos artículos que llevan años pidiendo esa descentralización de ensayos clinicos, pero parece que todo sigue concentrandose en Madrid y Barcelona.

"Amelia Martín Uranga (directora asociada de Investigación Clínica y Traslacional de Farmaindustria) también se ha referido a la elevada concentración de ensayos clínicos en Madrid y Barcelona y ha recordado que desde la industria se aboga por una «mayor descentralización, para que cualquier paciente, con independencia de su código postal, pueda participar en la investigación. Hoy contamos con herramientas tecnológicas y organizativas que pueden facilitar mucho este objetivo»" (2)

Bibliografía:

(1) www.consalud.es/autonomias/c-madrid/madrid-ha-participado-en-mas-del-7

(2) www.somospacientes.com/noticias/al-dia/tratamientos/descentralizar-los

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He leído "Los hijos de los boomers" el libro de Estefanía Molina y este es el análisis

El politologo Juanjo Dominguez analiza el libro de la periodista Estefanía Molina: Sintaxis y léxico de una bachiller mediocre. Mucha leche y poco café. Pero vayamos al contenido de su tesis mediante un hilo. Empecemos por el núcleo: “Los hijos de los boomers” propone que toda fricción generacional actual se reduce a una lucha entre “boomers” y “millennials/Gen Z”. Eso no es un análisis sociológico, es una simplificación maniquea.

La falacia central es pensar que generaciones son bloques monolíticos de pensamiento. La realidad es que la variación interna dentro de cada generación supera largamente la variación entre generaciones. No se puede analizar política o economía con reduccionismos de etiqueta.

El libro usa anécdotas y ejemplos pintorescos como si fueran evidencia empírica. Eso no es ciencia social; es narrativa sesgada. Un argumento sólido requiere datos representativos, no “anécdotas que confirman prejuicios”. Se insiste en que la crisis económica actual es culpa exclusiva de los boomers. Esto ignora factores estructurales globales como la financiarización, la automatización, políticas monetarias, caída de la productividad y choque de demografía en varios países.

El texto tiende a construir enemigos ficticios (“boomers privilegiados vs. jóvenes oprimidos”), cuando la realidad es más compleja: hay boomers con dificultades económicas, y millennials con posiciones de poder.

El problema de fondo no es generacional, es estructural: mercados laborales rígidos, precariedad de empleo, políticas fiscales regresivas, vivienda inaccesible, deuda estudiantil… nada de esto se resuelve con etiquetas generacionales.

La tesis principal confunde correlación con causalidad. Puede haber coincidencia temporal entre crisis económica y envejecimiento demográfico, pero no hay demostración causal de que una generación “oprima” a otra por definición.

Desde la metodología, el libro cae en sesgo de confirmación: selecciona casos que avalan la narrativa y omite datos que la contradicen. Eso no es análisis crítico, es justificación de opinión personal.

En resumen: afirmar que conflictos sociales, económicos y políticos son producto de un choque entre generaciones es un reduccionismo que evita enfrentar las verdaderas causas estructurales. No es sociología rigurosa: es entretenimiento simplista.

Si quieres entender la brecha intergeneracional de forma seria, mirar estadísticas, historia económica y estructura del mercado laboral ofrece mucho más que el relato “boomers contra el resto”.

Intuyo que @EstefMolina_ ha tenido una infancia muy infeliz viviendo con muchas estrecheces en una casa cuartel de la Guardia Civil y, por alguna razón que supongo, ahora, le sale la rabia de los conversos que se consideraban "pura clase media".

Fuente: x.com/juanjodom/status/2023306876478488605

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Feliz sábado!

Feliz sábado!

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A disfrutar la vida, que es muy corta y no todos los días sale el sol!!!

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El tráfico en Menéame y los nuevos «Discover»

El tráfico en Menéame y los nuevos «Discover»

Esta gráfica muestra las métricas del número de usuarios que han visitado Menéame en enero de 2025 en comparación con enero de 2024, desglosadas por fuente de tráfico.

Se observa que hemos pasado de 717.000 usuarios únicos en enero de 2024 a 560.000 en enero de 2025, lo que representa una disminución del 22%. Sin embargo, esto no es necesariamente una mala noticia. ¿Por qué? Si analizamos las dos principales fuentes de tráfico —Direct (usuarios que escriben directamente meneame.net en el navegador) y Organic Search (usuarios que llegan desde búsquedas en Google)— podemos ver un crecimiento del 4% en las visitas directas. Esto significa que más gente está accediendo directamente a Menéame, lo cual refleja una mayor fidelidad o reconocimiento de marca. Esto es especialmente relevante en un contexto en el que la dependencia de las plataformas y buscadores es cada vez más crítica para la mayoría de los medios digitales.

Entonces, ¿a qué se debe la caída en usuarios provenientes de búsquedas? La razón principal es el cambio en la forma de buscar información con la llegada de la inteligencia artificial, que ha alterado la manera en que las personas utilizan los motores de búsqueda. Este descenso no es exclusivo de Menéame; de hecho, es un fenómeno que está afectando a prácticamente todos los medios de información digital. En la actualidad, la mayoría de ellos dependen de Google Discover para monetizar sus contenidos, ya que esta plataforma impulsa de manera significativa el tráfico hacia sus sitios web.

El problema que se viene tiene que ver con la estandarización de otros tipos de Discover que no enlazan a los artículos. La crisis en el sector de los medios de comunicación sería enorme, ya que una disminución en el tráfico afectaría directamente a los ingresos publicitarios. La aparición de estos nuevos Discover como el Perplexity, que no solo curan contenido, sino que también lo presentan de manera directa y estructurada sin necesidad de que el usuario visite las fuentes originales va a llevar a la ruína a la mayoría. En otras palabras, estas IA actúan como agregadores de información ultraeficientes, proporcionando respuestas detalladas y contextuales en sus propias plataformas.

Si herramientas como ChatGPT y otros modelos de IA similares adoptan estas capacidades de curación y presentación de contenido, el panorama para los medios tradicionales cambiará radicalmente. La tendencia apunta a que cada vez menos usuarios sentirán la necesidad de hacer clic en los enlaces que llevan a las fuentes originales, ya que la información relevante se presentará directamente en el entorno de la IA. Esto plantea un desafío existencial para los medios de comunicación, que dependen del tráfico web para monetizar sus contenidos a través de la publicidad.

Por lo tanto, el descenso en las visitas provenientes de búsquedas no solo refleja un cambio en los hábitos de los usuarios, sino también una transformación profunda en la manera en que la información es encontrada y consumida. La clave para sobrevivir en este nuevo entorno será adaptarse a estas tendencias, buscando diversificar las fuentes de tráfico y fortaleciendo la relación directa con los usuarios para reducir la dependencia de intermediarios digitales como Google.

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Divisiones internas

Siempre que escucho a políticos, sobre todo de la derecha y la ultraderecha, es decir, PP y Vox, decir que no les gusta la Ley de Memoria Histórica y que no tienen intención de cumplirla, el motivo que aducen, la excusa que utilizan es que

SOLO SIRVE PARA DIVIDIR A LOS ESPAÑOLES.

A ver si lo he entendido:

Esa ley pretende, principalmente, reparar no el daño físico, ese es irreparable, y ni siquiera las familias de los asesinados, en la mayoría de los casos, reclaman una compensación económica, esa ley busca un resarcimiento de la dignidad de esas víctimas, una reparación moral y el descanso de las familias. Que yo sepa, no pretende ningún tipo de revanchismo, juzgar a los culpables (la mayoría están muertos), ni siquiera buscar algún tipo de responsabilidad política, si la hubiera.

Su única pretensión es desenterrar a los asesinados por una dictadura y enterrados de mala manera, en cunetas o en fosas comunes sin identificar, y darles una sepultura digna, para que sus hijos (los que queden vivos, que no serán muchos) y sus nietos tengan un sitio al que llevar flores a su padre/abuelo. En definitiva, devolver la dignidad a alguien a quien se la arrebataron, asesinado por defender unas ideas, muchas veces sin siquiera haber luchado, sin haber empuñado un arma, sólo por "ser rojo", siendo un profesor, un camarero, un farmacéutico…

Esa ley también exige que se retiren los homenajes, sean en forma de calles, de monumentos o de placas, a nombre de los que perpetraron semejante horror. Es decir, que se retiren dichos homenajes a los que fueron partícipes de un golpe de Estado y la posterior dictadura semi- o pseudo-fascista (en realidad, dictadura franquista), y corresponsables de la represión y la muerte propiciadas por el dictador.

Entonces, ¿quién, con un poco de decencia, puede oponerse a una ley así? Y esa cuestión nos lleva la excusa inicial: los que se oponen lo hacen porque "divide a los españoles"………………

¿En qué los divide?

¿En los demócratas que quieren un Estado de Derecho vs los nostálgicos y defensores de un golpe de Estado perpetrado por un traidor y su subsiguiente dictadura? ¿En los demócratas vs los franquistas/fascistas? ¿En víctimas vs. verdugos? ¿En los que quieren que se haga justicia con esos asesinatos vs. los que les da igual esa justicia? ¿En los que quieren cerrar heridas de una vez por todas vs los que prefieren que no se haga, porque se ven reflejados como causantes de las mismas, puestos en evidencia?

Si fuera esa la división a la que se refieren, ¿cómo pueden defenderla y considerarse, sobre todo el PP, un partido decente, moderno y democrático?

¿No va siendo hora de que, sobre todo el PP, se desprenda de todas esos lastres que le hacen parecer (hay quien diría que porque lo es) defensor, incluso heredero, del anterior régimen, de una dictadura? ¿No va siendo hora de que el PP se acabe convirtiendo en un partido de derechas equiparable a sus homólogos europeos, moderno y alejado de sospechas de ser partidario de oscuros tiempos pasados, de oscuras dictaduras pasadas?

Porque un partido que defiende que hay que "proteger" a fascistas, a antidemócratas, a nostálgicos de dictadura, lo único que consigue es que esas actitudes, esas formas de pensar, sobrevivan, se perciban como "no son tan malas", da alas a los que piensan así, les hace crecerse cuando tienen un partido mayoritario que les protege, que les avala.

Dirigentes y responsables del PP: dejen de defender lo indefendible.

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Fairy Ultra Poder Concentrado con increíble poder antigrasa

Fairy Ultra Poder Concentrado con increíble poder antigrasa

Es propiedad de Procter & Gamble, que abrió un centro de I+D en Tel Aviv, Palestina ocupada, en el que invierte 2.000 millones de dólares anuales.

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MALEMÁTICAS CCLXXXVII: el Trump anumérico

MALEMÁTICAS CCLXXXVII: el Trump anumérico

Trump demuestra que siempre se puede caer más bajo y ahora ha dado muestras de su escaso nivel en matemáticas al asegurar que: «Esto es algo que nadie más puede hacer. Vamos a bajar los precios de los medicamentos. No un 30 o un 40 %, que sería genial, ni un 50 o un 60 %. Los vamos a bajar un 1000 %, un 600 %, un 500 %, un 1500 %». Y me imagino que si alguien le intenta decir que es un error, ordenará cambiar los manuales de matemáticas para incluir sus peculiares cálculos.

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Hito en la propaganda: presentar los gritos de "Tarancón al paredón" como acto revolucionario

Hito en la propaganda: presentar los gritos de "Tarancón al paredón" como acto revolucionario

Las cuentas de twitter vinculadas a la ultraderecha llevan varios días explotando los ataques de Vox a la Conferencia Episcopal por defender la libertad religiosa de los musulmanes en Jumilla. El mensaje siempre es el mismo: sólo Vox se atreve a enfrentarse a los grandes líderes del sistema, por poderosos que sean, para defender España. Sólo Vox planta cara a una Iglesia vendida al bipartidismo.

Para entender lo acontecido, hay que tener muy en cuenta este tweet de la cuenta oficial de Vox x.com/vox_es/status/1953563575475482876 :

¿Quién es ese cardenal que, como Vox, usa el término "islamismo" para satanizar a todos los musulmanes y llamarles bárbaros, evidenciando que el discurso voxero no nace de España sino que es traducción al castellano del argumentario de la ultraderecha internacional? Podéis encontrar muchas cosas sobre él en internet, pero creo que esta frase le define especialmente www.swissinfo.ch/spa/el-cardenal-guineano-robert-sarah,-adalid-de-los- :

«Lo que en el siglo XX fueron el nazismo, el fascismo y el comunismo lo son hoy las ideologías occidentales sobre la homosexualidad y el aborto, y el fanatismo islámico»

Sarah representa como nadie la paradoja del fundamentalismo religioso: ataca a los fundamentalistas de otras religiones cuando él representa, a nivel occidental, lo más parecido a ellos (persecución de la homosexualidad, prohibición del aborto...). Sarah demuestra que, para el, son tan enemigos los musulmanes como el movimiento LGTBI o el feminismo. Sarah, como Vox, es integrismo ultracatólico. Y, como Vox, piensa que quienes no siguen su ideario decimonónico no son Iglesia (en el caso de Vox, afirman que quienes se oponen a ellos no son España, véase www.meneame.net/m/Artículos/primero-fueron-musulmanes-sabes-significa ).

Por tanto, Vox no se enfrenta a la Iglesia. Se enfrenta a cualquier posición de la Iglesia ajena al ideario ultracatólico acogido por la extrema derecha. Vox quiere una España sometida al ultracatolicismo preconciliar, y por eso considera enemigos a todos los que no comulguen con ello...aunque sean curas (e, incluso, aunque tal discrepancia no sea permanente sino sólo puntual). Y esto no es nuevo. Ved este vídeo, sobre todo a partir del minuto 1:08

Falangistas y guerrilleros de Cristo Rey gritando "Tarancón al paredón". Este cardenal representaba, en los estertores del franquismo, al sector más aperturista y pro democracia de la Iglesia. Estaba amenazado de muerte por ello. Los fascistas le odiaban aún más que a los rojos, porque era alguien que, debiendo ser de los suyos, les había "traicionado".

Por tanto, no hay nada nuevo en que la ultraderecha patria ataque al clero que no asume sus posiciones preconciliares. Lo novedoso, y el súmmum de la desfachatez, es que intenten presentarlo como un acto revolucionario en el marco de la propaganda de un partido que, como muestran sus propuestas políticas ( aquí una pequeña recopilación www.meneame.net/m/Artículos/juan-manuel-prada-vox-disciplina-arcano ) es el más descarado defensor de los privilegios de los poderosos y de la destrucción de los pocos derechos que hoy tiene la clase trabajadora. Aunque, ciertamente, Vox es experto en propaganda tan chapucera que alcanza el absurdo. Hace unos días vi un tweet suyo donde decían que habían logrado dos hitos en la defensa de los españoles que ningún otro partido había alcanzado. Los dos hitos eran pactar con el PP el cierre de un centro de menas y la prohibición del rezo de los musulmanes jumillanos en los espacios públicos. De salarios dignos, reparto de la riqueza, servicios públicos de calidad y pensiones decentes ya hablamos otro día. O mejor nunca.

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MALEMÁTICAS CCLXXXIX: las variaciones porcentuales de variaciones porcentuales

MALEMÁTICAS CCLXXXIX: las variaciones porcentuales de variaciones porcentuales

El Presidente de un compañía tenía que hacer balance de mitad de año y andaba preocupado: las ventas llevaban dos años estancadas, con un magro crecimiento del 0,3% en la primera mitad de este año y un 0,1% en la del anterior. Resignado, decidió que el titular que debía dar era el de destacar que este año crecían algo mas:

Las ventas están creciendo dos décimas más que el año pasado

Pero el Jefe de Contabilidad le dijo que ese titular se podía mejorar bastante, que a fin de cuentas, 0,3% es el triple que 0,1%:

Las ventas están creciendo el triple que el año pasado

No hay duda dicho de esta forma, los accionistas estarán más contentos. Pero el nuevo joven y ambicioso fichaje de Marketing les aseguró que el tenía un titular aún mejor, que la gente se fija mas en los porcentajes que en otras cosa y 0,3% es un 200% mayor que 0,1%:

Las ventas están creciendo un 200% más que el año pasado

El Presidente recuperó el ánimo rápidamente y ahora podría presentar los resultados con cara exultante, y ni siquiera tendría que mentir.

Este pequeño ejemplo es para mostrar la capacidad que tienen las variaciones porcentuales sobre variaciones porcentuales para variar la percepción que se tiene sobre cantidades. Son como una barita mágica que puede transformar la realidad y que la mayoría de las veces que se utiliza es para manipular.

Un ejemplo de ello lo tenemos en esta noticia de Libertad Digital sobre la evolución de los alquileres durante el gobierno de Milei.

Vamos a detenernos en el precio de los alquileres, porque una caída del 75% suena muy impresionante, pero, ¿realmente es así?. Si nos vamos al gráfico que adjuntan podemos ver lo que en realidad están diciendo:

No, los precios de los alquileres no están bajando un 75% entre el cuarto trimestre de 2023 y el segundo de 2025 (los últimos datos del gráfico muestran un crecimiento cercano al 50% interanual), lo que ha bajado un 75% es el propio crecimiento interanual de los precios: de un valor sobre 200% en el cuarto trimestre de 2023 a un valor sobre 50% en el segundo trimestre de 2025 (50/200=0,25). Es decir, están calculando las variaciones porcentuales de las variaciones porcentuales de los precios.

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Gobierno responsable y casero culpable

Siempre que se habla del precio de la vivienda aparece la frase “es solo oferta y demanda”. El problema es que esa explicación no encaja bien con este mercado. La oferta de vivienda es muy rígida: no se pueden construir pisos nuevos de un día para otro, y muchas viviendas ya existentes se retiran del alquiler para destinarse a usos más rentables como el turismo. Eso hace que el ajuste recaiga casi siempre en el precio y no en la cantidad.

La demanda, además, no funciona como en otros bienes. Nadie puede decidir “no consumir vivienda” si los precios suben demasiado. Es un bien básico y de primera necesidad, lo que hace que la gente acepte pagar precios que en otro mercado serían inasumibles. Esa inelasticidad permite que los propietarios trasladen subidas sin que la demanda caiga de forma significativa.

Por último, hay un factor especulativo muy fuerte. Los propietarios suben precios no solo porque lo marque la oferta actual, sino porque esperan que “el mercado aguante”. Esas expectativas, sumadas a la falta de parque público y a una regulación débil, generan un círculo donde los precios crecen más por decisiones individuales y por expectativas de beneficio que por una supuesta ley natural de la economía.

Aquí conviene diferenciar entre responsabilidad y culpabilidad. El gobierno es responsable porque define las reglas del juego: sin un parque público de alquiler, con incentivos fiscales mal diseñados y con una regulación débil frente a la especulación, deja que el mercado funcione casi sin contrapesos. Si no se corrigen esos fallos estructurales, los precios seguirán creciendo sin que exista un freno real.

Pero la culpa recae en los caseros cuando deciden subir los precios. Nadie les obliga a pedir 300 euros más de un año para otro, ni a inflar artificialmente el alquiler porque “la zona está de moda”. Esa es una elección individual, y cada casero tiene en su mano decidir si exprime al inquilino o si mantiene un precio justo.

Reducirlo todo a “oferta y demanda” es borrar esa decisión consciente y cargar toda la explicación en una abstracción económica que enmascara la responsabilidad personal.

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Y dale con las banderas

En mi ciudad con la ultima victoria pepera proliferaron las banderas elefantiásicas en la rotonda , plazuela o avenida de entrada de cada barrio. El Ayuntamiento ha abanderado cada acceso principal, supongo que porque antes de este necesaria inversión los vecinos no sabiamos si viviamos en Bélgica o Kajazastán.

Gracias a Dios, ahora ya lo tenemos claro. La bien conocida eficiencia en el gasto de la gente de bien. O quizá es que son muy aficionados al Risk y en sus despachos tiene un mapa de la ciudad donde van pinchado con alfileritos cada bandera que nos endilgan. Luego dan dos pasos para atrás y contemplan su obra. Ni una bandera republicana… Victoria ! "cautivo y desarmado..." etc.

El caso es que hay vecinos a quien les parece una inversión muy lógica, de hecho alguno se me ofendió cuando le dije que faltaba un arco con «Todo por la patria» pintado y un par de guripas con lanza.

También es verdad que este furor textil estalla durante el coitus interuptus catalán de 2017. En Madrid proliferaron las rojigualdas al poco del estallido equivalente en Cataluña. Y se extendió la la floración de forma bastante espontanea, hay que decirlo. Y es que entre mis paisanos hay mucho que odia lo catalán casi tanto como odia lo francés y desprecia lo magrebí. No nos hicieron un gran favor los indepes a los iconoclastas de las banderitas, no. Los alérgicos a las banderas nunca hemos ganado ninguna guerra pero al menos respetamos el ojo del vecino.

Poco a poco han ido desapareciendo de los balcones, pero como ocurre con los traumas, que no se pueden borrar del todo sin dejar memoria, la banderitis ha liberado una pequeña huella que surgido en un lugar diferente: en el interior de los coches. Ahora muchos de ellos ( me atreveria decir que no menos de un sexto de lo que circula por territorio almeidista) luce una pequeña cinta rojigualda atada al espejo retrovisor. Algo nos quieren decir a los demás con esto. Antes la gente colgaba dados, zuecos, furbys y los mas tradicionales medallitas de la virgen.

Yo a lo más que me he atrevido a colgar ahí , despues del frasquito de olor a pino canadiense, fué un esqueleto que bailoteaba con cada bache. Creo que no nos anima el mismo espiritu, a mí y a los de las banderitas.

Pero pienso que los raritos son ellos.

remadmalditos.wordpress.com/2025/08/31/y-dale-con-las-banderas/

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Bug, tan viejo como grave, que asola al sub artículos (y a cualquier sub que admita artículos)

Desde tiempos inmemoriales, hay un bug que pervierte y desvirtúa el normal desenvolvimiento de los artículos en Menéame. Su descripción es simple: en teoría, cuando yo envío un artículo puedo editarlo en cualquier momento ANTES DE QUE llegue a portada del sub. A partir de entonces, no debería poder hacerlo. Pero el bug lo permite, con consecuencias desastrosas para el futuro del artículo. Si lo editas tras su llegada a portada del sub, el artículo salta a portada general sin que tú ganes un ápice de karma. Pero salta de un modo muy particular: ocupa la posición en portada que le habría correspondido si hubiese llegado a ella en el mismo momento en que lo enviaste. Así, si yo edito un artículo que llegó a portada del sub a las 10:00 y resulta que lo envié a las 7:00, saltará a portada general en la posición que le habría tocado si hubiese saltado a las 7:00. De este modo, si han llegado a portada general 2 noticias en ese intervalo, aparecerá directamente en tercera posición.

Como digo, el bug es tan viejo como el sub artículos mismo, pero en las últimas semanas ha cobrado relevancia tras el cambio ejecutado por imparsifal que manda a la cola general todos los envíos de los subs. Así, dos envíos míos han saltado a portada general por culpa del bug. Son éstos www.meneame.net/m/Artículos/discusion-fachosfera-sobre-resistencia-ar y www.meneame.net/m/Artículos/doble-demagogia-sobre-colegio-hijos-pablo

Por otro lado, antros de la deep web donde se reúnen los antivacunas trumpistas, como mediatize, se han hecho eco de la situación (difundiendo, como no podía ser de otro modo, teorías conspiranoicas al respecto) www.mediatize.info/tema/ORANGETERAPY/meneame-abogadro-contraalgoritmia

El motivo de que el bug me haya pillado desprevenido es simple: antes, un artículo mío podía tardar 1 o 2 horas en llegar a la portada del sub. Yo estaba acostumbrado a mandarlo y luego editarlo con calma para corregir erratas en la media hora siguiente, con la certeza de que no llegaría a portada del sub. El problema es que, al ir ahora a la cola general y tener una enorme visibilidad, el artículo llega a portada del sub muy muy rápido, y en ambos casos lo hizo mientras yo tenía abierta la pantalla de edición. Cuando le di a guardar con los cambios, ya había saltado a portada del sub sin que yo lo supiese.

Por mi parte, ya lo tengo controlado y me aseguro de corregir cualquier errata antes de enviar para que no vuelva a saltar el bug. Pero otros usuarios lo desconocen. Es lo que ha pasado con este interesantísimo artículo de Torrezno www.meneame.net/story/nos-estan-metiendo-hoy-vota-1 Lo ha editado sin conocer las consecuencias y ha saltado a portada general en una posición desventajosa (con 6 noticias delante), lo cual le ha quitado muchísima visibilidad.

Queridos dueños, ya conocéis el bug. Ahora...ARREGLADLO!

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La Inteligencia Artificial contra la máquina Enigma. Un niño contra un abuelo

CAJMHIOJTCTXTFXXJTRLIWVSDJEQVGYKIUURSAFLEBXNCOGDXCFRVSJGNDFEWJUZXHKJCOEBJAVYASVB

WCMHIIHRLHNIZUMFGQPBIRLILQVWNOQBDHMHJVZILVSHJVWBSVYFTUFDXUENHLMIOJWKYMGXBPQS

WSEMPNVIFHAYRADXGLDQBGVYUHZBUIKHGQDVUQWHIVSURGCQQTZYNAXVRJGKKVKZEJBYMUPIHYEG

QMJDROXHMAFYLEFXDYAEPDWBRXLGQKAWCYRTMKECDXVJDFLUCNJQOFADCEFGIMLYATNMUFMQQZM

VHTCUUYUHLPNREVHJLQTNTOCTDJRJVFTDCDP

(Debería ir sin saltos de página, pero descabalga la web y los he añadido)

No es cachondeo. Es el mensaje que tengo que descifrar, porque lo añadí a un viejo texto y, cosa previsible, he perdido el documento donde estaba la clave y los rotores de la máquina Enigma empleada, en emulación, para codificarlo.

Se supone que los ingleses, con Turing a la cabeza, descifraban estas cosas en los años cuarenta, a mano o con protocomputadoras.

Yo llevo unas cuantas horas en ello y la IA ni se acerca. Pero ni de lejos.

Pertenece a una noevla publicada y, coño, me gustaría saber lo que puse, aunque fuera de cachondeo, porque el texto original, no lo tengo EN NINGUNA PARTE. Lo que sí recuerdo es que el texto era real y que lo convertí cobn un emulador, en Flash, que existía por aquel entonces.

Si en los años cuarenta descifraban cientos de estos mensajes, y a toda leche, porque los mensajes interceptados hace dos meses ya no te sirvan de nada, ¿Cómo le resulta tan difícil a la IA?

Habrá que darle un par de vueltas más, y quizás tenga miga la cosa para un artículo más largo.

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Las IAs no pueden estar tan equivocadas. Prefieren la tortilla de patatas con cebolla

PREGUNTA:

¿dirías que la tortilla de patatas española está mejor con cebolla o sin cebolla? Respóndeme primero "con cebolla" o "sin cebolla" (según tu valoración), y después, separadamente, explícame los motivos de tu elección.

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CHATGPT:

con cebolla

Elijo con cebolla por razones culinarias más que personales: la cebolla, al pocharse y caramelizarse, aporta una capa de dulzor y umami que realza la combinación básica de huevo y patata. Eso consigue:

  • Más complejidad de sabor: la cebolla dorada añade notas dulces y ligeramente tostadas que enriquecen la tortilla.
  • Mejor jugosidad: la cebolla aporta humedad que hace la textura más tierna y melosa.
  • Equilibrio: ayuda a contrarrestar la grasa y el almidón, haciendo cada bocado más sabroso y redondo.

Dicho eso, la opción sin cebolla también tiene argumentos válidos: deja que se perciban más claramente el sabor de la patata y el huevo y suele dar una textura más compacta, que algunas personas prefieren. En definitiva, ambas son legítimas; yo recomiendo con cebolla si buscas una tortilla más sabrosa y jugosa, y sin cebolla si prefieres una textura más limpia y pura.

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DEEPSEEK:

Con cebolla.

Explicación:

Esta es, por supuesto, una cuestión de gusto personal y es uno de los debates gastronómicos más famosos en España. Sin embargo, puedo argumentar a favor de la cebolla basándome en las razones culinarias y de sabor que defienden sus partidarios:

  1. Sabor y Complejidad: La cebolla, cuando se confita lentamente en el aceite con la patata, se carameliza y aporta un dulzor natural y una profundidad de sabor que la tortilla sin cebolla no tiene. La tortilla resultante es más sabrosa y compleja.
  2. Textura: La cebolla confitada añade una textura jugosa y melosa en el interior, creando un contraste muy agradable con la suavidad del huevo y la patata. Esto hace que la tortilla sea menos seca.
  3. Unificación de Ingredientes: Actúa como un "pegamento" de sabor, integrando mejor el gusto de la patata con el del huevo, resultando en un conjunto más armonioso y menos segmentado.

Es importante señalar que la postura "sin cebolla" es igualmente válida y se basa en la pureza de los sabores básicos (huevo y patata) y en una textura más uniforme. No hay una respuesta correcta universal, pero desde un punto de vista culinario y de popularidad, la versión con cebolla tiene argumentos muy sólidos a su favor.

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KIMI:

Con cebolla.

Razones de mi elección:

  1. Complejidad de sabor: La cebolla, cuando se cocina despacio con las patatas, aporta un toque dulce y aromático que equilibra y redondea el conjunto, sin necesidad de añadir sal extra.
  2. Textura melosa: Una vez confitada, la cebolla se funde casi por completo, aportando cremosidad y jugosidad a la tortilla sin que se perciban trozos duros o crudos.
  3. Tradición popular: Aunque la receta original es sin cebolla (al menos en algunos manuales clásicos), en la práctica doméstica y en muchos bares de toda España se hace con cebolla; es la versión más común en muchas zonas.
  4. Versatilidad: La cebolla permite jugar con pequeñas variantes (cebolleta, cebolla morada…) sin traicionar la esencia del plato, dándole matices ligeramente distintos.
  5. Equilibrio: El ligero dulzor de la cebolla compensa el salseo de la patata y resalta el huevo, haciendo la tortilla más completa sin necesidad de otros ingredientes.
  6. Preferencia personal: Aunque respeto las versiones sin cebolla (más puristas), encuentro que la cebolla aporta un plus de sabor y jugosidad que hace cada bocado más consistente y sabroso.

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Analicemos la idea del mes: "la IA no cumple las expectativas"

A lo mejor soy demasiado viejo ya para estas cosas, o puede que lleve demasiados años encima y debajo del márketing, pero esta idea, tan actual y tan repetida de que la inteligencia artificial no cumple con las expectativas me resulta muy sospechosa. Y lo voy a explicar desde la vieja mentalidad, la de mi época.

El primer motivo por el que puede que se esté extendiendo esta idea, es que sea verdad. La IA no cumple con las expectativas que se han puesto en ella, es todo un enorme hype y no van a afectar al mercado laboral ni a la productividad hasta el punto que llegamos a temer. La pregunta, si esto fuese así, es quién está difundiendo esa verdad, porque la verdad no se difunde sola y hay mucho, mucho esfuerzo en dar a conocer este punto de vista. ¿Los perdedores de la carrera de la IA? ¿El público en general, que ve que los modelos publicados no cumplen con las tareas que se les piden? Puede ser, pero no me queda claro y ahí lo dejo.

El segundo motivo es el de Lucky Strike. No, oye, no os preocupéis, que los riesgos que se mencionan para mi producto no son ni mucho menos los que algunos apuntan. Tranquilo, que la IA no va a ser disruptiva, ni va a traer problemas, ni hace falta regularla. ¿No veis que es todo una chorrada y no funciona como se esperaba? Tranquilos, dejadnos seguir invirtiendo, gastar agua y electricidad y esperad a ver a lo hostia que nos damos, porque estamos gilipollas y vosotros no. Tranquis. Y claro que puede que lo digan de todo corazón y con la máxima sinceridad, pero coño, algo me induce a sospechar de estas cosas.

Creo que la respuesta está a medio camino entre la primera y la segunda opción: por una parte, las cosas no funcionan realmente como se espera, aunque sólo veamos el menos avanzado de cuatro niveles de modelos. En esa cuarta división, que es la más visible, las cosas no van como se promete. ¿Pero qué pasa en la tercera división (la de pago) , la segunda (gubernamental) y la primera (desarrolladores)? ¿Tampoco ahí avanzan las cosas o estamos un poco a oscuras de lo que sucede ahí? Supongamos que en parte, no. Y luego tenemos que, aunque funcione, hay que quitarle el miedo a la sociedad, porque al mismo tiempo que la capacidades de la IA estaban creciendo los miedos.

Y para eso, y sabemos, están los que aseguran que no va a pasar nada porque el tigre es un gatito, un poco grande, pero gatito. Un verdadero clásico del márketing.

Ya veremos...

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La gente no nazi

Fragmento del monólogo de Ignasi Taltavull – Ya no sé ni lo que digo:

Eh, no, yo creo que si queremos de verdad acabar con la ultraderecha, lo que tenemos que hacer es unirnos la gente de izquierdas y la gente no nazi

La gente no nazi ya está en mi equipo, ya es la única exigencia. No eres nazi, eres mi hermano. Tenemos que unirnos y quedarnos con la simbología de la ultraderecha, reivindicarla como propia. Igual que los gays hemos hecho con el “maricón” que ahora lo decimos nosotros, tenemos que hacer lo mismo.

Las feministas en el 8M, esvásticas lilas pintadas en la frente. Ya os llaman feminazis, id hasta el final sin miedo. Carteles de Führer, yo sí te creo. El día del orgullo, banderas del arcoíris con el aguilucho encima. Que la Audiencia Nacional esté en plan, son de los nuestros, que me bajo con la toga bailar, ¿eh?

Y migrantes cruzando el estrecho cantando el cara al sol, cara al sol.¿ No? Que la Guardia Civil esté como si él canta el cara al sol, el inmigrante soy yo.

No, tío, si nos quedamos su simbología les dejamos sin nada.

Esta gente no son de reinventarse, ¿eh?

Y los confundiremos tanto que habrá nazis diciendo:

"Creo que voy a borrarme el tatuaje de Hitler porque parezco maricón."

youtu.be/KY3GAhxNRqk?si=wQrFnsNJZQdmlKg_&t=412

a partir del min 6:52

'Ya no sé ni lo que digo' es el nuevo especial de comedia de Ignasi Taltavull.

Una hora de stand up sobre amor, palomas y homosexualidad, entre otras cosas. Ignasi Taltavull es cómico y guionista, co-creador del podcast La Ruina junto a Tomàs Fuentes, además de los podcast Aquí Estamos y Lejos de Aquí con Adri Romeo. En televisión ha trabajado en Crackòvia y Està Passant (TV3), y en stand-up ha dirigido los especiales de Magí García y Adri Romeo.

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Perder el pueblo para ganar el barrio, el error de base de la izquierda nacional

Se habla mucho estos dias de la unión de las izquierdas nacionales a la izquierda del PSOE para hacer frente al tandem PP-VOX de cara a las nuevas elecciones, iniciativa lanzada por Rufián. Sin embargo, un problema claro de la izquierda nacional es que ha sucumbido al programa urbanita y se ha olvidado del mundo rural sin programa que le haga ganar votos en ese ámbito, al contrario de lo que ocurre en Euskadi, donde la izquierda abertzale lleva décadas con programa transversal que incluye desde el pueblo más pequeño hasta la gran ciudad.

Mientras en amplias zonas rurales del interior español el voto mayoritario recae en el Partido Popular o en Vox (donde además, por la ley electoral un voto ahí vale mas que en otras zonas y al estár limitado el numero de escaños en esas zonas, quien gana se lleva todo practicamente), muchos pueblos vascos siguen situando como primera fuerza a EH Bildu, una coalición de izquierdas con fuerte arraigo municipal.

En las últimas décadas, la izquierda estatal ha ido concentrando progresivamente su base social y su discurso político en las grandes áreas metropolitanas. Los debates dominantes —movilidad sostenible, reducción del coche, vivienda en altura o reorganización del espacio urbano y otras tematicas— reflejan en gran medida problemas propios de grandes ciudades.

El resultado ha sido una transformación silenciosa: buena parte del proyecto político progresista ha empezado a pensarse desde la experiencia urbana, especialmente desde realidades como Madrid o Barcelona. Las políticas públicas prioritarias —densificación urbanística, refuerzo del transporte público metropolitano o modelos de ciudad compacta— responden a necesidades reales, pero también han reforzado la percepción de que el centro del debate político se sitúa en la vida urbana.

En paralelo, muchas zonas rurales han vivido procesos distintos: envejecimiento, pérdida de servicios y dificultades para mantener actividad económica. Allí, ese discurso urbano no siempre encuentra encaje.

Algunos analistas señalan además que parte de la izquierda nacional ha terminado aceptando, en la práctica, un marco económico heredado de décadas anteriores: crecimiento apoyado en grandes polos urbanos, concentración de empleo y dependencia de áreas metropolitanas como motores económicos.

Paradójicamente, mientras critica desigualdades territoriales, el diseño de muchas políticas públicas ha reforzado dinámicas de centralización. La apuesta por ciudades cada vez más densas y conectadas ha coincidido con un debilitamiento del discurso sobre redistribución territorial o descentralización real del trabajo.

Así, la política acaba orbitando alrededor de los problemas cotidianos de quienes viven en grandes capitales, especialmente en Madrid y Barcelona, dejando fuera experiencias vitales distintas.

El caso vasco muestra un recorrido diferente. Allí, la izquierda no abandonó el ámbito local cuando cambió el ciclo económico y social. Durante décadas, parte del espacio progresista construyó su influencia desde los ayuntamientos, asociaciones vecinales y redes comunitarias.

En muchos pueblos, la política sigue siendo una cuestión cercana: gestión diaria, servicios públicos, cultura local o desarrollo comunitario. Esa presencia constante ha permitido que opciones de izquierdas no sean percibidas como proyectos urbanos importados, sino como actores integrados en la vida cotidiana del territorio.

El resultado es una continuidad poco habitual: la misma sensibilidad política puede encontrarse tanto en barrios urbanos como en localidades pequeñas.

Mientras la izquierda nacional se ha concentrado en la vida urbana y los problemas de las grandes ciudades, la izquierda vasca ha seguido un camino distinto: su evolución no se limita a las capitales, sino que mantiene presencia activa y discurso adaptado desde el pueblo más pequeño hasta la gran ciudad.

Parte de la izquierda vasca ha convivido con un modelo económico más territorializado, donde empleo e industria no dependen exclusivamente de grandes capitales urbanas.

Otra diferencia clave es cultural. En Euskadi, la política local combina cuestiones sociales con identidad territorial. La defensa del entorno cercano, de la comunidad y del arraigo ha permitido que posiciones progresistas conecten también con el mundo rural.

Mientras buena parte del debate progresista estatal se desplazaba hacia cuestiones urbanas y culturales, en Euskadi el discurso social continuó ligado también al trabajo, la industria y el arraigo económico del territorio.

En otras regiones españolas, esa función simbólica —representar y proteger el modo de vida local— ha sido ocupada principalmente por opciones conservadoras, a pesar de que sus politicas son las que han derivado en la España vaciada y el abandono del mundo rural, en favor de la centralización economica en grandes urbes, pero a pesar de esto, el ámbito rural y capital de provincias de la España vaciada siguen otorgando buen puñado de votos a estos partidos de derechas y ultraderecha que hacen el paripé en campaña disfrazandose de terratenientes del campo, subiendose a tractores o visitando vacas, defendiendo a la "remolacha", mientras por otro lado benefician la concentracion en las grandes mega urbes donde la izquierda nacional ha centrado su programa. Se habla del barrio, pero se ha perdido el pueblo. La izquierda no ha sabido denunciar que la "España Vaciada" es el resultado directo del modelo económico neoliberal que la derecha defiende, porque la propia izquierda está demasiado ocupada discutiendo sobre el carril bici de la Castellana.  

La izquierda se ha vuelto micro-local urbana. Sabe hablarle al barrio de Lavapiés o de Gràcia, pero no sabe hablarle a una comarca. Ha sustituido la "lucha de clases" por la "lucha por el espacio público urbano".

No cambia tanto la preocupación del votante como quién logra interpretarla.

El contraste sugiere que el giro conservador del mundo rural no es inevitable. Depende, en gran medida, de cómo los proyectos políticos se relacionan con el territorio.

Cuando la izquierda se percibe como urbana y centrada en la vida metropolitana, pierde conexión fuera de las ciudades. Cuando mantiene implantación municipal y discurso territorial amplio, puede conservar apoyo en todos los ámbitos sociales.

La excepción vasca plantea así una cuestión incómoda para la política española: quizá la brecha entre campo y ciudad no sea solo ideológica, sino consecuencia de dónde —y para quién— se está pensando el proyecto político.

Esta realidad plantea además un problema estratégico para la izquierda estatal. Mientras no recupere presencia electoral en el ámbito rural y en las pequeñas y medianas ciudades, su capacidad de construir mayorías amplias seguirá siendo limitada. Depender casi exclusivamente del voto de las grandes áreas metropolitanas convierte cualquier proyecto político en frágil frente a cambios demográficos, económicos o electorales.

A ello se suma un factor cada vez más relevante: el modelo territorial del trabajo. Sin una apuesta clara por la descentralización económica y por el teletrabajo real —no únicamente fórmulas híbridas ligadas a la oficina urbana— resulta difícil ofrecer una alternativa creíble a quienes desean vivir fuera de las grandes capitales sin renunciar a empleos cualificados.

En ausencia de ese horizonte, la concentración de población y oportunidades en pocas ciudades continúa reforzándose, alimentando precisamente la brecha territorial que la propia izquierda dice querer corregir.

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Sueños destrozados en un café de Gaza

Sueños destrozados en un café de Gaza

30 de junio de 2025, Abu Ahmad y su hija... en el café Al-Baqa, Gaza:

Abu Ahmad y su hija soñaron, pero el sueño no se completó.

El anciano Abu Ahmad y su hija fueron juntos a la cafetería Al-Baqa, frente al mar de Gaza.

Se sentaron allí, respirando la brisa, y comenzaron a hablar del compromiso: un joven se había presentado para pedir la mano de su hija.

Con ternura, el padre le preguntó:

- ¿Estás de acuerdo, hija mía? ¿Qué opinas?

Ella respondió con una sonrisa suave:

- Sí, padre, lo amo.

Él casi voló de alegría. Era su hija mayor, su orgullo. Tomó el teléfono inmediatamente y llamó al joven:

- Ven a la cafetería Al-Baqa... quiero hablar contigo en persona, junto a mi hija, antes de los preparativos de la boda.

El joven llegó poco después.

Abu Ahmad le dijo:

- Háblame de ti, hijo. ¿Cuáles son tus planes para la vida con mi hija?

El muchacho respondió con voz firme y ojos brillantes:

- Haré todo lo posible para que su hija sea la mujer más feliz del mundo. Quiero construir una vida de amor y esperanza junto a ella.

El padre sonrió con alivio:

- Entonces, con la bendición de Dios, mañana será el día del contrato matrimonial...

Pero antes de que pudiera terminar su frase, el infierno se abrió de repente. Una explosión, un bombardeo feroz... y los cuerpos volaron por los aires.

Abu Ahmad despertó entre los gritos, aturdido, ensangrentado, mientras la gente corría hacia él:

- ¡Abu Ahmad! ¿Estás bien? ¿Estás vivo?

Miró alrededor con desesperación:

- ¿Dónde está mi hija? ¿Dónde está el joven? Estaban aquí... estaban justo aquí... ¡¿Dónde están?!

Se levantó tambaleándose. La sangre cubría su rostro, y lo que vio lo dejó sin alma: más de cuarenta cadáveres dispersos... la sangre formaba charcos...

Y entonces los vio: la cabeza de su hija, separada de su cuerpo. A su lado, el joven, gravemente herido, apenas respiraba.

Abu Ahmad se acercó, y el muchacho balbuceaba, con voz casi apagada...

El padre de la muchacha le dijo:

- Te casarás con ella... en el Paraíso, si Dios quiere.

Luego, el prometido pronunció la shahada... y murió.

El padre de la novia cayó de rodillas, levantó las manos al cielo:

- Oh Dios... lo acepté como esposo para mi hija... ahora acéptalos a los dos, como pareja el paraíso, en los jardines del Edén...

En medio de este brutal genocidio, seguían intentando dibujar una vida, un futuro... pero tampoco les dio tiempo para soñar.

Entrevista a Abu Ahmad.

Autor: Abu Ahmad (superviviente)

Traducción: Prof. Dr Riad Ali El Aila Al Hakim

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Los de la conciencia tranquila

Martín materializó su llegada con un retraso de veinte minutos, una constante cronométrica a lo largo de los quince años de nuestra relación. En su día, fuimos dos licenciados convencidos de que nuestra existencia iba a alterar el curso del mundo. Ahora, él ejercía de subdirector de Innovación Social en una consultora de escala global, y yo coordinaba proyectos para una ONG cuyo principal benefactor era, precisamente, dicha consultora. 

Descendiendo del Tesla de su mujer, guardó las llaves en el bolsillo de una chaqueta de lana merino cuyo precio superaba el salario mensual de la camarera que estaba a punto de atendernos. La justificación fue una asamblea sobre vivienda social. "Muy productiva", sentenció con esa pátina de fatiga virtuosa que había perfeccionado. "Hemos aprobado un sistema de turnos de palabra más democrático. Dos minutos por intervención, para garantizar la pluralidad".

Le pregunté por el número final de intervenciones. "Tres", admitió. "Falta cultura participativa". Omitió que él había sido uno de los tres oradores, ocupando siete minutos en exponer la necesidad de ser breves.

El café era un arquetipo del nuevo ecosistema del barrio: ladrillo visto, flora colgante y mesas de madera con un pasado convenientemente reciclado. En la pizarra, el cortado se cotizaba a siete euros y medio. Un establecimiento impensable en nuestros años de estudiante, cuando el aire olía a aceite reutilizado y alquileres asequibles. Ahora, el aroma dominante era una mezcla de café de origen único y gentrificación.

Nos acomodamos junto al ventanal. El exterior ofrecía un desfile de maletas con ruedas, riders eléctricos y algún residente autóctono navegando por su propio barrio como un turista accidental. Una señora de unos setenta años se detuvo, examinó el menú con la perplejidad de un arqueólogo y reanudó su marcha. Quizás recordaba que allí mismo, antes, una mercería le vendía hilos por céntimos.

La camarera se aproximó. Unos veinticinco años, rapado lateral, un flequillo asimétrico y una camiseta de algodón orgánico con un eslogan feminista en un idioma que no era el suyo. Martín la ubicaba. Me había contado su biografía: un máster en Estudios de Género y un trabajo sin contrato en el café. "Dos cortados sin azúcar", ordenó Martín. 

Mientras esperábamos, extrajo su iPhone 16 Pro Max. "Preparamos una campaña contra la desinformación", comentó, los ojos fijos en el scroll. "La cantidad de bulos sobre inmigración es alarmante". Acto seguido, retuiteó un artículo titulado "Cinco datos que desmontan los mitos" cuyo enlace, pude ver después, llevaba dos días dirigiendo a un error 404.

En la mesa contigua, una pareja de treintañeros diseccionaba un documental de Netflix sobre la corrupción institucional. Él, con una barba de diseño y una camiseta vintage de los Ramones que seguramente costó más que la discografía completa de la banda, sentenciaba: "La gente no ve la manipulación". Su camiseta lucía el logo de Transparency International, una entidad investigada meses atrás por la gestión de fondos europeos. Ella, ataviada con cuero vegano y gafas de pasta sin graduación de una óptica "con conciencia social", asentía. Como consultora de transparencia, su último encargo había sido para un ayuntamiento que acababa de adjudicar un contrato público a la empresa del cuñado del alcalde. "El problema", concluyó, "es la falta de formación ciudadana".

Llegaron los cafés en tazas de cerámica artesanal, producto de una cooperativa de mujeres guatemaltecas, según un cartel junto a la caja. Siete euros y medio, me repetí. El bar de toda la vida, dos portales más allá, había cerrado hacía tres meses... vendiendo el café a uno cincuenta.

Martín pasó a detallarme el nuevo protocolo contra el discurso de odio en el instituto de su mujer. "Absolutamente necesario. Los adolescentes están muy expuestos". La semana anterior, un alumno había sido expedientado por declarar en un chat que no le gustaba el reguetón. El informe citaba actitudes discriminatorias hacia expresiones culturales minoritarias. "Hay que educar en la tolerancia", prosiguió. Se había inscrito a un curso de "Comunicación no violenta" impartido por una coach que cobraba doscientos euros por sesiones de "descolonización emocional".

Un grupo de estudiantes de Sociología tomó la mesa del fondo, llegando en dos Ubers para evitar, según proclamó una de ellas, "el metro, que estaba lleno de gente rara". Venían a preparar un trabajo sobre el clasismo en la España contemporánea. La líder del grupo, con un bolso de Oxfam y zapatillas veganas de ciento ochenta euros, dirigía la sesión desde su piso heredado en Malasaña, valorado en medio millón de euros. Su tesis: "Gentrificación y desplazamiento de población vulnerable". "La gente no es consciente de sus privilegios", aleccionaba mientras sorbía un smoothie de doce euros. Su padre era socio de un bufete especializado en recalificaciones urbanísticas.

Martín cambió de tema, elogiando el colegio progresista de su hijo. "Tienen un programa antibullying excelente". El curso anterior, la única alumna gitana de la clase había sido discretamente reubicada en otro centro por dificultades de integración que "generaban conflictos". "La diversidad es fundamental", sentenció Martín, "pero los ritmos de cada niño son los ritmos de cada niño". El centro, concertado y de ideología católica-no-practicante, costaba quinientos euros mensuales. La mayoría de los padres eran votantes de izquierda y asiduos a manifestaciones por la educación pública.

La camarera, sin que se lo pidiéramos, depositó la cuenta. Había escuchado el final de nuestra charla sobre el machismo en el sector tecnológico —Martín acababa de lamentar que el 80% de los directivos de su empresa fueran hombres—. Su turno acababa; le esperaba su segundo empleo cuidando niños en un dúplex de Chamberí. Martín no dejó propina y mientras se ponía la chaqueta, observó: "A estas nuevas generaciones les falta cultura del esfuerzo". Acababa de denegar una solicitud de remuneración a su becaria, que llevaba ocho meses trabajando gratis.

Al salir, un vendedor senegalés exhibía su mercancía sobre una manta. "Vamos andando", propuso para evitar el metro, que a esa hora, según murmuró, se llenaba de gente que daba cringe. El paseo, explicó, era un acto de resistencia contra "el capitalismo salvaje del transporte".

Caminamos por una Gran Vía en obras, flanqueados por obreros, mayormente rumanos y ecuatorianos. "Es una pena la desindustrialización", comentó Martín. "La clase trabajadora siempre paga las políticas neoliberales". Nos despedimos en la puerta de su oficina, una torre de cristal donde se diseñaban estrategias de comunicación para petroquímicas que necesitaban lavar su imagen tras vertidos en el delta del Níger. En el vestíbulo, una pantalla proyectaba un bucle sobre sostenibilidad con "Imagine" de fondo.

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menéame