Un equipo de científicas ha confirmado que Islandia, durante siglos el único país ártico sin mosquitos, ya ha dejado de ser una excepción tras la detección de tres ejemplares al norte de Reikiavik en 2025. Lo que podría parecer una anécdota entomológica encierra en realidad una señal mucho más perturbadora: el Ártico está cambiando tan deprisa que incluso sus barreras biológicas más antiguas empiezan a ceder. Se trata de que han aparecido en el contexto de un Ártico que se calienta de forma extraordinaria.