El lago Mármara se extendía en su día a lo largo de 44.5 kilómetros cuadrados en la provincia de Manisa, al suroeste de Turquía. Turistas de todo el país acudían a sus aguas, repletas de casi 20 000 aves: pelícanos blancos, fumareles cariblancos, cormoranes y flamencos. Pero en 2011, el lago comenzó a secarse y para 2021 había perdido el 98 % de su superficie. Mármara es solo uno de los emblemáticos lagos de Turquía que están desapareciendo rápidamente tras años de prácticas agrícolas, proyectos mineros y construcción de presas destructivas.