Rosie, una perra rescatada con cáncer terminal, tenía pocos meses de vida. Su dueño, el emprendedor Paul Conyngham, usó un chatbot y herramientas de IA para analizar el ADN del tumor y diseñar una vacuna personalizada de ARNm con científicos australianos. Tras recibir el tratamiento experimental, uno de sus tumores se redujo a la mitad. El caso sugiere que las vacunas personalizadas de ARNm podrían abrir nuevas vías para tratar el cáncer también en humanos.