Durante los años en que trabajé en Tusquets Editores me cayó el mochuelo de ocuparme de la secretaría –vamos a llamarla así– del premio de narrativa erótica La Sonrisa Vertical. El premio estaba vinculado a la colección del mismo nombre, impulsada por Luis García Berlanga en 1997, y cuyos volúmenes también me correspondía editar a mí. Lo mejor del premio era su jurado, en el que concurrían, según los años, personalidades como Fernando Fernán Gómez, Camilo José Cela, Juan Marsé, Jaime Gil de Biedma, Ricardo Muñoz Suay y Juan García Hortelano...