A principios de agosto, el paseo marítimo está bastante 'despejado', por usar una palabra suave y los restaurantes que están acondicionados para ofrecer comidas aparecen tristemente vacíos. No ocurre igual con los chiringuitos típicos que están en la arena y en los que sí hay veraneantes tomando el aperitivo. Van a dar las dos de la tarde y Ruiz asegura que en un rato los turistas que están en la playa empezarán a subir hacia los hoteles, para almorzar, porque la mayoría tiene pensión completa.
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