Mi madre se equivocaba en casi todo, piensa Ángela en los últimos momentos de su vida. El futuro no existe, mamá, nunca existió, se dice. Piensa en tu futuro, hija, le decía, siendo ya adolescente, cuando volvía tarde a casa y seguía hablándole del hombre del saco. Menuda estupidez. Un hombre harapiento que se llevaba a niños desobedientes. Ángela se hizo modelo y se fue haciendo importante. Sabían de ella y la invitaban a fiestas de glamour y neón. Fiestas como esta. No era un solo hombre del saco,...
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