Adoptar una alimentación basada en plantas reduce de forma notable la huella climática diaria. Una dieta basada en plantas puede recortar hasta 1.300 g de CO₂ al día, según ensayo con 244 adultos. Una decisión tan cotidiana como elegir el almuerzo influye tanto como evitar un pequeño trayecto en coche. Y eso, para muchas personas, resulta más manejable que cambiar de vehículo o instalar paneles solares. Comer es algo que se hace cada día, varias veces.