Además de su bajo coste, pueden lanzarse desde cualquier lugar. El lanzador tiene el aspecto de cualquiera de las decenas de millones de contenedores de transporte que flotan en el océano, o que se encuentran en los puertos, o que viajan en camiones, o que están aparcados en terrenos industriales. En otras palabras, los lanzadores de estos misiles están a la vista de todos. Estas tecnologías son nuevas en la historia de la humanidad. Hoy en día existe una disparidad extrema entre el ataque de bajo coste y la defensa de alto coste.